Volviendo a amar

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Porque cuando amas, no piensas en si te van a romper el corazón

Zara

“Nadie piensa que a quien le entregas algo tan valioso e intangible como lo es el poder amar, va a traicionarte de la peor forma posible”–SNBrito.

Dos días después me dan el alta en el hospital. Cambio la bata blanca que llevo puesta por la ropa que ha traído mi madre. El cumpleaños de Cristián no se celebró por todo lo que me pasó. Recuerdo muy poco de los días anteriores, desperté en la madrugada y ella estaba conmigo. Le pedí perdón infinitas veces por arruinarle su cumpleaños por estar en este lugar. Me pidió que no me preocupara y la noté más triste de lo normal, pero no me permitió interrogarla sobre lo que le pasaba.

—¿Qué dicen los doctores, mamá? —Pregunto al verla salir de la oficina del doctor con gesto incómodo.

—Nada... Nada importante —responde, aunque hay algo detrás de sus palabras que no logro descifrar.

Camina a paso apresurado, la secretaria le entrega unos papeles y luego empuja la puerta para salir. El sol golpea mi rostro y veo un auto negro estacionado en la espera de alguien.

—Hija, Jimmy ha venido a buscarme. Ve a casa, necesitas estar en reposo unos días más para que vuelvas a retomar las clases —indica. Me da una sonrisa, besando mi frente antes de entrar al auto e irse.

Miro el bolso y veo mi ropa. Rebusco en los bolsillos pequeños donde está mi teléfono móvil, sacando algo de dinero. Cuando voy a detener un taxi, una mano se instala en mi hombro, sorprendiéndome. Volteo, viendo a Cristián que me mira con sus ojos apagados pero con un brillo de felicidad al verme.

—Hola —saluda posicionándose a mi lado —. Venía a verte y mira dónde te encuentro. Eres malagradecida, tuve que dejar de ir a la escuela por ti, ¿y me ibas a abandonar? No lo puedo creer —dramatiza. Me río.

—Hola, Cristián. Estoy excelentemente bien, ¿qué tal tú?  —Me burlo y ella se ríe —. Es un halago para mí saber que viniste a visitarme, pero no es algo que yo necesite.

—Tonta dramática, sabes que te quiero —indica con una sonrisa, estrechándome en sus brazos. Hago una seña, deteniendo un taxi.

—Siento lo de tu cumpleaños —musito, después de unos minutos en silencio.

—No, no tienes que sentirlo —se ríe —. Por lo menos me alegro de que sigas viva —bromea.

Río ante su comentario.

—Mamá no está y mi hermano no tengo idea, así que podría compensarte con dos películas románticas –ofrezco, luego de que le pagamos al conductor. Entro en la casa, dirigiéndome hasta mi habitación. Busco una toalla, entrando al baño.

—Que sean trágicas —escucho que dice.

—Bien, pero si es un poco doloroso y tiene final feliz, ¿la aceptas? —Pregunto.

—De acuerdo –acepta —. Pero yo la elijo.

—Entonces, ve abriendo Netflix —hablo saliendo del cuarto de baño. Busco algo que ponerme y cuando estoy lista, tomo la computadora —. Elijo La Propuesta —señalo —. Tiene a Sandra Bullock y a Ryan Reynolds, es una comedia romántica en la que ambos se hacen pasar por pareja porque su jefa no quiere ser deportada.

—No —desiste —. Mejor  la del papasóte de Channing Tatum, esa que se llama Votos de amor —finjo pensar.

—¿Qué tal «Si no despierto»? —Sugiero. Cristián va a decir algo, pero decide callar cuando la puerta de mi habitación se abre, sorprendiéndonos.

—Hagamos una cosa, preciosuras —comienza Christopher, sosteniendo una gran bolsa de chucherías en sus manos —. Elijan una película de acción. Son mejores que estar dejando las hormonas a flor de piel —indica.

—¿Y si mejor se van a la sala a ver un partido de fútbol? —Cristián suelta, mientras que yo trato de pasar por alto su incomodidad. No se ha notado bien desde que la vi en el hospital. 
—¿Están bien? ¿No están pasando por su momento personal? —Suelto un bufido por las cuestiones tan estúpidas.

—¿Te refieres a si tenemos el periodo? Creo que no debemos tener la regla para pedirles que salgan de nuestra habitación. Queremos privacidad para poder disfrutar de nuestro tiempo de amistad —respondo, cansada. Ambos chicos levantan sus manos en señal de rendición, cerrando la puerta sin decir nada.

Dejo salir un suspiro, recostándome en la cama con algo de pesar. A pesar de que en el hospital me dieron las mejores atenciones, además de procurar que me sintiera bien del todo, no se proyecta igual ahora que estoy en casa. Me sigo sintiendo mal, aunque en el fondo espero que pase pronto porque no quiero molestar a mi familia con mis problemas.

Mi amiga me toca un momento cuando pone una película cualquiera para que se reproduzca. No llegamos a ningún acuerdo, así que vemos algo distinto solo para pasar el rato, porque la conozco demasiado bien y hay una marea de sentimientos azotando su estabilidad emocional ahora mismo.



Sarah Brito

Editado: 24.10.2019

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