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Capítulo 5

Ya habían pasado unos veinte minutos de haber llegado a la fiesta y la verdad no estaba nada mal. Habían muchas personas. Beth y Adam desaparecieron de mi vista al momento de haber puesto un pie en la casa, así que me dispuse a caminar un poco para ver. Habían personas bailando, besándose, jugando y haciendo apuestas.

Me dirijo a la cocina para buscar algo de beber. Hay poca gente en la cocina. Unos chicos y unas chicas. Me dispongo a servirme algo cuando alguien se interpone en mi camino y casi me hace caer. Cuando voy a decirle algunas cositas, me doy cuenta de quien es. Y como no, si se aparece hasta en el mismísimo infierno.

— ¿Se te ofrece algo? —Le digo tratando de esquivarlo, cosa que no logro ya que él me lo impide.

—Si, saber el porqué de que me estés siguiendo. ¿te gusto tanto? —Pregunta con una sonrisa pícara. A este de verdad que le falta un tornillo.

Suelto una carcajada.

—Tienes un ego muy grande ¿no? —le digo mientras trato de esquivarlo una vez más, pero vuelve a impedírmelo. —¿Podrías dejarme pasar? Es molesto lo que haces. —digo con fastidio y molestia en mi voz.

—Si pero no. —responde con una sonrisa burlona y ruedo los ojos. Que chico tan pesado.

—Aja, y... ¿me podrías explicar por qué no? —pregunto levantando una ceja y me mira sin quitar la estúpida sonrisa burlona de su cara.

—Bueno, linda, porque, primero tengo que ofrecerte una bebida ya que veo que no han sido lo suficientemente amables para ofrecerte una y segundo porque pareces muy tonta para andar solita por ahí en una fiesta con tantos borrachos. —dice y yo le volteo los ojos.

—Me das risa ¿sabes? Además, no necesito que me cuiden, yo lo se hacer muy bien. —Aseguro guiñándole un ojo.

—Esta bien, gatita, como digas, pero por lo menos ¿aceptarías una bebida de mi parte?— pregunta mirándome con una sonrisa.

Bueno... Si así me deja tranquila. Además, no creo que me venga mal un poco de alcohol.

—Solo una y me dejas en paz ¿ok?

—Lo que desees, gatita. —No dijo si me dejaría. Cuando se lo voy a cuestionar me mira profundamente, eso me pone nerviosa y para disimular el nerviosismo, digo lo primero que me viene a la cabeza.

—Y deja de decirme así.

—Esta bien... Gatita. —Me guiña un ojo y da un toque a mi nariz a lo que volteo la cara. Comienza a caminar hasta donde están las bebidas y lo sigo.

Bueno aunque viéndolo de espaldas no esta nada mal, los vaqueros hacen un muy buen trabajo con su trasero.

—¿Que tanto miras, gata rabiosa? —Pregunta aguantándose la risa. ¡Oh, Dios! ¡Me descubrió viéndole el trasero! Solo a mi me pasa esto.

—Eh... Estaba viendo que tienes algo en el trasero, idiota. —En serio necesito practicar más mis mentiras. Pienso mientras me doy un golpe mental.

—No me lo creo. Se que estabas viéndome el trasero.

—Ya quisieras, idiota. —Digo mientras el prepara la bebida.

Que bueno que esta oscuro porque estoy segura de que parezco un tomate.

—Bueno, gatita, aquí tienes tu bebida. —me pasa un vaso con un liquido color azul, amarillo y con el fondo rojo. Lo pruebo un poco.

—¿Un Sex in the beach? Que original. —le digo. No está nada mal. Como a mi me gusta; no tan fuerte.

—Así que te gustan las fiestas, pensaba que eras un poco más de quedarte en casa viendo películas o leyendo libros y no de venir a este tipo de cosas. —dice mientas se recuesta de una encimera.

—Pues veo que piensas mucho para lo poco que me conoces, ¿no crees, idiota? —le digo y me sonríe engreídamente.

Tonto

—Solo lo hago por las chicas que me interesan, nena. —aclara mientras me guiña un ojo ¡Wow! Que ego que tiene este chico, aunque no me sorprende en lo absoluto. —Y tu eres una de ellas, linda.

¡Ja! Que equivocado esta si cree que caeré rendida a sus pies como una cualquiera.

—Siento desilusionarte, lindo, pero no creas que con coquetearme así lograras llevarme a la cama, no soy ninguna de tus zorras con la que puedas divertirte las veces que se te de la gana. Y no me digas ni nena, ni linda.

—¡Oye! Tranquila fiera que solo te he dicho que me interesabas, yo no he hablado de llevarte a la cama. Por cierto ¿Por que siempre estas a la defensiva? Si yo no te he hecho nada. Y esta bien, entonces te digo gatita.

—Porque se como son los chicos como tú y porque eres muy molesto. Y tampoco así. —Le digo rodándole los ojos y haciendo énfasis en ''muy''.

—A ver ¿Y como somos los chicos como yo según usted, señorita sabia? Y si.

—Solo les importa llevarse a las chicas a la cama, no piensan, ni sienten, solo disfrutan del momento y ya esta ¿o no es así? Dije no.

—Pues si, pero eso es lo que quieren las chicas... Como tú les dices. Y aunque no lo creas, yo no soy así. —Declara guiñándome y sonriendo. Y...¿Eso es una sonrisa sincera?



Mar_Ed

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En el texto hay: drama, comedia romatica juvenil, accion

Editado: 10.11.2018

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