Who are you? El lado oscuro del Conde

Tamaño de fuente: - +

Capitulo 4: Nueve peces

Dia 16

 

El sonido de un golpe por debajo de la balsa hace que me ponga alerta, luego otro tras otro, siento como mi pulso se acelera.

Asomo mi cabeza un lado.

Solo falta que sea un maldito tiburón.

El dolor que siento en mi estomago a causa del hambre hace querer rendirme, ya van tres días sin probar bocado, si fuese un tiburón creo que yo misma me tiraría al agua para acabar con este sufrimiento.

Mis ojos casi salen de sus cuencas con lo que veo.

Peces, muchos peces nadan muy cerca de la superficie.

De repente una pizca de esperanza vuelve a mí.

Busco rápidamente alguna cosa que me pueda servir como red, tomo el sucio suéter que alguna vez anduve puesto y lo estiro, hago un nudo con sus mangas formando una especie de bolsa y espero…

En cuanto veo pasar uno cerca sumerjo rápidamente el suéter en el agua tratando de atraparlo, no funciona.

Solo logro espantarlos.

Vuelvo a intentar.

De nuevo lo mismo, soy una tonta, no sirvo para esta clase de cosas.

Pero esta vez no se trata de hacerlo bien o no, se trata de que si no logro conseguir algo para comer moriré.

-Vamos Beth- me animo a mí misma.

Harta de seguir intentando, tomo el pequeño flotador en forma de dona que se encuentra atado a la balsa y lo tiro, junto con el me sumerjo al agua con el suéter en mano.

Hay tantos peces, incluso a algunos parece no importarles mi presencia ya que prácticamente chocan contra mí.

Tomo el suéter otra vez mientras floto en el agua.

¡Zas! Atrapo uno con él, cierro el suéter como si fuese una bolsa y el pez se mueve frenéticamente dentro, ¡es grande!

-Si, si ¡sí!!!!!-grito de alegría.

Subo a la balsa aferrando el pez que golpea para poder liberarse, lo aferro a mi pecho con desesperación.

Mierda, no se que hacer para que deje de moverse.

Trato de calmarme, se ahogará con el aire.

Lo saco del suéter para ponerlo en el suelo de la balsa y casi se me escapa de tanto saltar, sin pensarlo dos veces lo golpeo con mis puños frenéticamente hasta que deja de moverse, veo como la vida se escapa de él, las escamas han brincado por todos lados, en mi cara, mis brazos, pero no me importa, lo único que me interesa en este momento es que puedo comer.

Como un flashazo recuerdo que hay mas peces aun nadando a mi alrededor, vuelvo a repetir la acción, me tiro al agua con el suéter, una y otra vez, algunos han sido mas pequeños, no me interesa si son pequeños o grandes, solo quiero atrapar tantos como sea posible para vivir unos días más.

En cuanto siento que mi cuerpo no da más, decido parar.

Subo y trato de calmar mi respiración, mi pecho sube y baja con fuerza, el esfuerzo físico me ha agotado, se que mi cuerpo no soportara mucho tiempo seguir en estas condiciones, notoriamente he bajado varios kilos.

Golpeo los peces que aun siguen luchando, brincan tratando de caer en el agua.

Mis nudillos arden, pero ha valido la pena, he contado nueve peces.

Rio como una loca, en medio de esta miseria nueve peces provocan en mí la mayor alegría.

 

 

 

 

 



Sooz86

Editado: 09.10.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar