Witchcraft

Tamaño de fuente: - +

¡Levántate y sigue!

[Kioshi]

Los rayos se dirigen hacia nosotros, eliminan todo de su camino, destruyen e incendian los arboles donde caen, Lecio y Arora crean un escudo, a penas y logra soportar el escudo, es demasiado fuerte su hechizo.

El hechizo acaba, ahora tenemos que huir lo más rápido posible.

Corremos sin rumbo, solo yendo a donde podamos sobrevivir.

Rudol es cargado por Gori en su espalda, adolorido y desangrándose. La espada tenía algún tipo de veneno, alrededor de la herida se esparce una especie de líquido negro, su carne se vuelve negra, como si se pudriese.

Cada paso, cada segundo, cada minuto, luce más cerca de la muerte.

Cierra lentamente sus ojos, no parece que pueda seguir.

—¡Rudol, resiste!— grito desesperadamente.

No tiene caso, solo podemos ver como cierra sus ojos para no abrirlos jamás.

[Arora]

Tratamos de huir de los magos oscuros, pero un pequeño grupo de cuatro nos intercepta, aunque no parecen magos sino espadachines.

—Ustedes sigan, nosotros nos encargamos de estos— dice James.

¿Seguir? Seguir a donde, solo corremos sin rumbo por nuestra supervivencia.

Rudol sigue en la espalda de Gori, pero parece que ya está muerto, no mueve ni un solo centímetro de su cuerpo ¿quién podría sobrevivir a una espada atravesada en tu cuerpo y encima con una especie de veneno?

—Gori, sabes que tenemos que dejarlo— digo fríamente.

—Podría seguir vivo— dice dudosamente.

—¿Cómo podría seguir vivo? ¡Lo atravesó una espada! Te cansaras más deprisa y eso será un problema en estos momentos— me mira dudosamente sin saber qué hacer y voltea la mirada hacia el frente.

—¿Qué piensas Kioshi?— pregunta Gori con una voz tranquila.

Kioshi se queda callado, parece como si no tuviera alma. Corre al igual que nosotros, pero su mirada está helada.

—¿Kioshi?— vuelve a preguntar Gori, pero preocupado.

No tiene caso, no responde, su mirada helada me aterra.

—¡Solo déjalo! ¡No tiene caso aferrarse!— grito a Gori arriesgándonos que nos vuelvan a encontrar los magos oscuros.

—Está bien— dice con un tono desaprobador —, pero tenemos que dejarlo oculto, si lo ven podrían seguirnos el rastro.

Junto a un árbol dejamos el cuerpo, lo cubrimos con ramas y hojas, le echamos tierra para que sea menos visible.

—Es triste que alguien termine así— dice Gori.

—Fue algo inevitable. Y lo mismo nos puede pasar si no tenemos cuidado, ahora hay que irnos.

Sin más charla, seguimos nuestro "camino".

La noche llega y nuestros cuerpos están agotados. Tenemos que descansar en algún lugar o nos desmayaremos del agotamiento.

—Hay que pasar la noche aquí, o lo que nos dejen descansar los magos— dice Gori.

Nos recostamos en un árbol y nos cubrimos de ramas y hojas.

¿Cuánto ha pasado desde que salimos? No habrá pasado ni un mes y ya extraño mi cama.

Desde pequeña no me gustó la idea de que me trataran como una princesa, me gustaba jugar con otros niños, pero no era considero correcto por mi estatus social.

Adoraba ver como combatían en torneos, desde entonces quise ser una caballera, quise luchar, no quedarme reinando un castillo y que todos me atiendan como si pudiera hacer nada por mi cuenta.

En mi infancia nunca me había preguntado porque no tenía una madre, por alguna razón no era preocupante para mí. Llegando a la pubertad supe que para procrear se necesitaba de un hombre y una mujer; hasta ese momento dude ¿Por qué solo tengo a mi padre? ¿Por qué no hay nada sobre mi madre?

Pensé en que pudo haber muerto por una enfermedad o al haber nacido, mi madre pudo haber muerto. Sin pensarlo demasiado, le pregunte a mi padre, Elías, en la cena.

En esa cena me lleve la noticia de mi vida. Mi padre, dudosamente, me dijo que no era mi padre verdadero; me contó que me adopto después de que me encontraran en la orilla de un río cerca de lo que era Atorantusi. Suspiró en la parte que más le costó decir —Tu padre era el rey de Atorantusi y, como sabrás la historia, él falleció en el ataque de los magos oscuros— me era extraño darme cuenta de que a quien llame padre no era en realidad padre, pero él me crio así que no tenía motivos para dejarle de llamar padre.

Sorprendentemente, o tal vez no tan sorprendente; no me afectó, era algo impactante, eso no puedo negarlo, pero al no poder recordar nada del pasado no sentí ningún afecto a aquellas personas. Aunque hubiera querido sentir tristeza, me era imposible sacar una pequeña gota.

A mi padre no le parecía buena idea que eligiese el camino de un caballero en lugar el de una "linda princesa", pero de tanto que insistí cedió a contratar a un mago como mi tutor, dijo que si iba a la guerra sería como maga, que no me arriesgara mucho «irónicamente, estoy en este sitio»

Inicié con la magia a los diez años. Mi tutor dijo que era muy buena en comparación a otros niños que ha entrenado.

Recibí entrenamientos "especiales" a escondidas de mi padre. Mi tutor me dijo que era importante saber usar una espada o una daga, un mago se puede quedar sin maná, y sin maná estará acabado a menos que sepa usar un arma.



Oscar Godinez

#3260 en Fantasía
#688 en Magia

En el texto hay: magia, sobrenatural, un mundo nuevo

Editado: 30.10.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar