¿y si lo intentamos?

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Luke Somers

Narra Luke

Estaba terminando el entrenamiento a eso de las siete de la tarde. Me dirigía a las duchas para sacarme el sudor de mi cuerpo y relajarlo. Saludé con la mano a Ian que se iba a los camarines, pero a los que estaban al otro lado de las canchas.

Me saqué la polera por arriba de mi cabeza y la guardé en una bolsa junto con toda mi demás ropa sucia. Esperé a que una ducha se desocupara y me metí en ella.

Sentir como el agua fría recorría mi acalorado cuerpo, definitivamente era el mejor alivio de la vida.

Una vez que salí de la ducha con la toalla en mi cadera abrí el casillero que tenía el apellido "Somers" en él y saque unos shorts deportivos y una sudadera.

El frío de otoño ya se estaba sintiendo un poco y prefería salir con una sudadera que con una polera que dejara parte de mis brazos a la intemperie.

Emma siempre me ha dicho que soy demasiado friolento y que no es justo que ella sufra cuando pongo mis manos heladas en su cuello. Estaba abriendo la sudadera doblada cuando sonreí de repente al recordar a Emma hoy en la cancha, eso de abrazarla lo había hecho como una broma porque sabía que le daría asco, pero parte de mí no solo quería hacerlo como tal.

Negué con la cabeza cuando una sonrisa simultanea apareció al pensar en mi amiga. Palmoteé mi cara un par de veces y me puse la sudadera.

-Jugaste bien hoy Luke. - me dijo Javier con una sonrisa irónica en su cara.

Si tan solo se la pudiera hacer desaparecer con un buen golpe en su cara.

-Gracias Javier. - le dije sonriendo falsamente.

-¿Cómo está tu novia?.- me pregunto secando su cabello con una toalla.

Cerré mi casillero con fuerza.

-Bien. - escupí.- Pero a ti eso no te importa.

Tiró aire por su nariz dando una sonrisa de lado.

-¿Y cómo está tu padre?

Guardé lo último en mi bolso con algo de brutalidad. Javier sabía cómo sacarme de las malditas casillas, en realidad, cómo sacar de las casillas a todos si él así lo quiere. Desde chicos nos habíamos llevado mal, eso no es un secreto, eran los típicos empujones de niños chicos y la gran rivalidad en algún juego que nos tocara juntos. Pero a medida que íbamos creciendo ese pequeño odio se convirtió en un "quién es mejor", ambos jugábamos fútbol por lo que las ganas de patear su trasero siempre estaban. De algún modo no afinábamos para nada.

Ah y se me olvidaba, mi novia me engañó con ese gran pedazo de mierda. Yo tenía unos quince años, fue hace unos dos años y aún recordaba ese día en que Alisson me lo dijo, y como Emma me consolaba y me aconsejaba a pesar de lo poco que nos llevábamos conociendo.

Siempre he dicho que es una gran amiga.

Mejor dicho, una gran mujer.

Pase por el lado de Javier chocando su hombro a propósito a lo que éste perdió el equilibrio y de no ser porque se afirmó del casillero se hubiera pegado un gran porrazo al suelo.

-Aprende a no preguntar imbecilidades. - le dije. - hazle un favor a tus oídos.

Escuché como se reía a mis espaldas y pasé por la puerta.

Las ganas de mandarle un puñetazo definitivamente no me faltaban, y más te vale Javier Cruz que no me pilles en un mal día.

Tomé mi celular y tenía un mensaje de Eleanor.

"Te espero en la salida"

¿Ningún "amor" o "corazón"?

Algo me decía que estaba enojada y precisamente ahora, no tenía ganas de escuchar algún sermón suyo. Me dirigí de mala gana al punto de encuentro sabiendo lo que me esperaba.

-Hola. - le dije acercándome para darle un beso en los labios que me recibió pero de manera hosca.- ¿Qué pasa?

-A ver... como te lo digo...- dijo echando su cabellera hacia atrás de manera exasperada. - ¿Por qué tan cercano con Emma?

La quede mirando un tanto sorprendido por su pregunta, ella sabía muy bien que con Emma llevábamos años siendo amigos.

- ¿Qué?... Eleanor...- dije pasando mis manos por mi cara un poco desesperado. - ¿A qué quieres llegar? Sabes que somos amigos, yo le cuento mis cosas y ella me cuenta las de ellas. ¿Cuál que es el problema?

-¿Y desde cuándo tan cercanos? ¿Debería aguantar que juguetees con ella? Fácilmente alguien que no es su amigo puede malinterpretar y pensar que son algo más.

-Pero tú sabes que no es así.- dije subiendo mi tono de voz.- ¿Por qué siempre tan pendiente de lo que piensen los demás Eleanor?

-No me cambies de tema. - me dijo apuntándome con su dedo índice. - Cuando empezamos acordamos decirnos todo y ahora te digo que no me está agradando la...- paró un momento para pensar en la palabra correcta. - cercanidad que tienes con ella.

-¿Y qué quieres que haga? ¿Qué me aleje?.- pregunté. Pero era más una pregunta retórica porque esa ni siquiera era una opción.

-¿Qué pasa si te digo que sí? ¿Qué quiero que hagas eso?.

Pasé mi mano por mi boca y di una vuelta en mi lugar con una mano en mi cadera. No podía creer que hayamos llegado a este punto.



María Vergara

#7088 en Novela romántica

En el texto hay: amigos, amor, primer amor

Editado: 16.04.2019

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