¿y si lo intentamos?

Tamaño de fuente: - +

Petición

-¿Irán al partido?.- preguntó Alice aprovechando que el maestro nos había dado unos minutos libres.

-Yo sí.- dijo Samantha.

-Claro porque juega tu novio.

-No es mi novio.- dijo sonrojándose a lo que yo sonreí con gracia.- Tenemos que ir, jugaran los mejores, en ese partido el entrenador elegirá a los que van al campeonato mayor.

Mi estómago se revolvió imaginándome a Luke siendo elegido.

Alice y Sam se miraron entre ellas y luego me miraron a mí.

-¿Tú irás?.- preguntó Sam.

Dudé por un momento, pero al final asentí.

-Ian también es mi amigo.- sonreí.- Y pues Javier...

Hice una mueca de asco, pero solo para molestar a Sam quien me golpeó el brazo. No voy a decir que ahora Javier me agrada, pero lo he notado más diferente a como era, diferente por el lado bueno claro.

Me miraron como si aún no terminara de hablar y entendí que sus miradas se referían a Luke por lo que negué con la cabeza. Ellas ya sabían todo, las había invitado a casa y les conté los sucesos con lágrimas corriendo por mi cara y un centenar de papeles con mocos. No puedo decir que ahora estoy mejor porque no lo estoy, aún me parte el corazón verlo y más aún que parezca que hace como que yo no existo.

Desde que les conté eso mis amigas no han parado de analizar el tema pues ellas estaban seguras de que Luke podía sentir lo mismo que yo, pero claro, nos habíamos equivocado. Por un lado, Alice tuvo un pequeño ataque de odio hacia Luke, lo encontraba un cobarde y un indeciso pues hace mucho tiempo que Ian y Alice sabían que había algo entre nosotros y que en algún momento se iba a destapar, por lo mismo Alice se sorprendió tanto cuando le conté todo y le hice prometer que no le diría a Ian.

Salimos al receso cuando el timbre sonó y Sam se dirigió a Javier y Alice se quedó conmigo.

Ian frunció el ceño cuando su novia le negó la invitación que nos estaba haciendo para ir donde él y su grupo donde particularmente estaba Luke y Eleanor.

Nos sentamos en el pasto y abrí el paquete de galletas que tenía en mis manos.

-Mira el maldito como te mira.- dijo Alice mirando con odio hacia donde se encontraban los chicos.

-No mires Alice.

-Es que me da rabia, es un cobarde que no se atreve a decir lo que siente. Estoy segura de que siente algo, y no me cabe en la cabeza por qué está con Eleanor.

Me reí sin gracia.

-Pues no estés tan segura. Si él está con ella y no conmigo es por algo Alice. Punto final.

La miré casi reprendiéndola y llevé una galleta a mi boca.

-No me mires así señorita porque yo sé que por tu cabeza pasa lo mismo que por la mía. Él siente cosas por ti, hasta Ian me lo había comentado una vez.

-¿Qué te comentó?.

-Que si notaba algo raro en ti porque el notaba algo raro en Luke. Nuestro objetivo era juntarlos ¿sabes?

-Eso ya no podrá ser.- dije encogiéndome de hombros sintiendo un peso en mi pecho que no sabía cómo sacar.

Se quedó en silencio manteniendo su mirada seria hacia el individuo.

-No puedo creer que este con ella solo porque no lo hace sentirse solo en su cama.- escupió e inmediatamente me miró como si hubiese dicho algo que no tenía que decir.

Me la quedé mirando sin expresión en mi cara, no se me era sorpresa que Luke y Eleanor ya hubieran estado juntos, pero escucharlo ser confirmado de la boca de Alice hizo que se sintiera peor.

-Me callaré.- murmuró con culpa.

-Sí, es mejor.- dije un poco divertida a pesar de la situación.- Aunque no es algo que no se me haya pasado por la cabeza. Supongo que su vínculo es más fuerte que el mío con él. - dije más para auto convencerme a mí que a Alice.

Pero claramente no funcionó.

Estaba como en un estado de equilibrio donde no me sentía pésimo, pero no me sentía bien. Por alguna razón cuando todo estaba bien con Luke había una esperanza de que algo sucediera y eso de algún modo me hacía emocionar cada vez que estaba con él. Ahora que esa esperanza no está me sentía vacía.

En algún momento pensé que alejarme sería lo mejor, y creo que fue mejor en el sentido de que ya no tengo ese peso de enmascarar lo que sentía, pero lamentablemente el peso no cambió, solo cambió el porqué de él.

Ahora me daba cuenta que estar sin su cercanía, sin sus cosquillas y sin sus abrazos me hacía igual de mal y no sabía si en algún momento iba a pasar. Verlo y desear estar entre sus brazos y mis labios sobre los suyos era una constante tortura.

Lo quería, y era como si la distancia hubiera intensificado todo; pero por la decisión que había tomado ya no era posible nada de lo que quería mi corazón.

Y porque negarlo, me dolió que él no insistiera.

Alice cambió de tema y yo lo agradecí hasta que el timbre para la siguiente clase sonó.

**

Estaba sentada con Aaron en la clase de idiomas electivo. Mi celular vibró avisándome que me había llegado un mensaje, lo ignoré hasta que llegó otro más.



María Vergara

#7152 en Novela romántica

En el texto hay: amigos, amor, primer amor

Editado: 16.04.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar