¿y si lo intentamos?

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Calor

Abrí la puerta de la casa siendo recibida por mi amigo de cuatro patas. Mis amigas bajaron corriendo las escaleras con entusiasmo en sus rostros y se me hizo imposible ocultar una sonrisa.

-¡Cuéntanos to- la voz de Alice quedó a medio camino cuando vio que no éramos las únicas en el lugar. Quedaron estáticas, con un pie en un escalón y el otro en un escalón más abajo.- Luke... hola.

Mis amigas aún se encontraban en fachas y pude darme cuenta que ni siquiera una peineta habían tomado. Alice y Samantha bajaron más tranquilas arreglándose el cabello disimuladamente. Al estar frente a mí su vista bajaron a la flor y sus bocas se abrieron levemente para luego disimular una sonrisa.

Yo ya no podía esperar a contarles.

-Así que... ¿viniste recogiendo flores por el camino?.- la pregunta de Sam tenía un notorio doble sentido. Seguramente sospechaba el origen de aquellas flores, pero fue lo suficientemente cuerda para no preguntarlo directamente.

Luke me miró con Cooky en sus brazos quien pasaba su lengua una y otra vez por su brazo desnudo. Una sonrisa quiso surcar sus labios, pero la ahogó en el pelaje de mi perro.

-Algo así.

Un silencio nos inundó a los cuatro y si hubiera sido una persona ajena viendo la escena me hubiera jodido de la risa. Sam y Alice me miraban de una forma inquisitiva, pero a la vez con una tonalidad pícara, Luke hacia como si nada pasara mientras jugaba con Cooky, pero sus mejillas coloradas me indicaban otra cosa. Por otro lado, yo me encontraba embobada mirando a mi... ¿amigovio? a la vez que miraba a mis amigas con advertencia en mis ojos.

-Me tengo que ir nen... necesariamente.- dijo Luke cambiando a último minuto el apodo con el que me iba a llamar. Las comisuras de mis labios se elevaron y lo único que quise hacer fue lanzarme hacia él, pero no lo haría. Aquí. Con mis amigas mirando.

Vi la hora en el reloj de la sala y mis ojos casi se salen de mis orbitas. Marcaban casi las siete de la tarde y yo no me di ni cuenta que había estado casi cinco horas con Somers. Inmediatamente unas mariposas rebeldes comenzaron a andar en el interior de mi panza al recordar todo lo que había pasado. Aún mi cerebro no lograba asimilarlo y cuando Luke me sorprendía con besos robados era como si cayera en una nube de enamoramiento brutal.

Le asentí a Luke con la cabeza y dejó a Cooky en el suelo ganándose un pequeño llanto lastimoso. Se acercó a mis amigas para despedirse y yo lo acompañe para afuera dejando la puerta junta detrás mío para que mis amigas no tuvieran un espectáculo.

-Nos vemos.

-Sí que lo haremos.- sonrió ampliamente y pasó un brazo alrededor de mi cintura acercándome a él para depositar un suave beso en la comisura de mis labios. Mi mano aún seguía en el plomo de la puerta por lo que mi brazo estaba estirado de una manera extraña.

-Adiós.

Me hizo una seña de despido al estilo militar, con su mano sobre su frente. Al entrar a mi hogar fui invadida con dos pares de ojos que me miraban como si me fueran a asesinar si no decía nada. Bueno, tres pares de ojos, pero el tercero solo me miraba en busca de comida.

Una sonrisa amplia comenzó a aparecer en el rostro de las tres como si a través de solo una mirada ya lo supieran todo. Alice y Samantha comenzaron a saltar y a pegar gritos como locas alrededor de mi anatomía.

-¡No les he dicho nada!.- dije siendo chocada por sus cuerpos.

Alice paró de saltar y tomó mis manos para poner su cara a centímetros de la mía.

-Con solo ver tu sonrisa de boba enamorada y ver cómo te miraba Luke fue suficiente para sacar conclusiones...- movió sus hombros rápidamente- Por lo que veo ¡conclusiones ciertas!.

Comenzaron a gritar nuevamente y yo solo reía sin poder ponerme seria. Me sentía liviana y con ganas de sonreír todo el día como si nada más pudiera perturbar mi aura en este momento.

Estaba feliz. Y esa felicidad, tenía nombre y apellido.

**

El lunes siguiente había sido un día especial. No sé si era mi idea o el cielo estaba más celeste, los pajaritos cantaban más bonito o era yo con un serio problema de aturdimiento enamoradizo como me dijo Sam, pues ella se había sentido exactamente igual cuando entre Javier y ella surgió la chispa. No había visto a Luke en toda la mañana pues el entrenador había pedido permiso para dejarlos entrenar todo el día de hoy puesto que en dos días más era el partido que les daba el tercer lugar o los llevaba a la final. Afortunadamente mi mente dejó ir a Luke permitiendo concentrarme en las clases. Quedaba alrededor de medio mes para terminar nuestro año escolar por lo que los profesores nos estaban bombardeando de materia para alcanzar a terminar a tiempo. En los recesos se me era imposible no buscar a Luke con la mirada añorando sentir su presencia junto a la mía.

-Querida mía, Luke debe estar corriendo de lado a lado en la cancha.- dijo Samantha viendo su celular.

La miré con cara de pocos amigos y ella solo optó por la madura reacción de sacar su lengua.

-Oye, yo aún no puedo creer que Ian se haya retirado de los partidos finales.- le dije a Alice quien se comía una barra de cereal como si fuera el caramelo más delicioso de la vida. Mi amiga hizo una mueca con sus labios y asintió con la cabeza.



María Vergara

#7084 en Novela romántica

En el texto hay: amigos, amor, primer amor

Editado: 16.04.2019

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