¿y si lo intentamos?

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Graduación y sorpresas

Me mire al espejo una última vez con todos los gritos de indicaciones entrando por mis oídos. Las fotos eran sacadas de manera inesperada y estaba segura de que en más de una no había salido de una forma decente. Alicé una arruga de mi toga y acomode la cinta gruesa blanca que caía sobre mis hombros. La combinación del color de la toga con el color de vestido hacia un contraste llamativo y sobrio.

-Emma Jones.- dijo la maestra Fernández quien era la encargada de nosotras.- Tu birrete.

Me acerque rápido a ella quien estaba entregándolos y tomé el mío.

-Recuerden que la tira debe colgar hacia la derecha.- recordó la profesora.

-¿Samantha me ayudas?.- le dije acercándome a ella para que me acomodara el birrete con algunos pinches para evitar que se resbalara.

Sam se posó frente a mí y tomo el birrete entre sus manos, lo miró un momento y luego me miró a mí. Lo acomodó sobre mi cabeza de tal manera que mi peinado no se arruinara. Tomó unas trabas negras y las engancho para que el gorro quedara pillado con mi cabello. Tomó el cabello suelto y con cuidado lo puso sobre mi hombro. En todo el rato estuvo evitando mi mirada hasta que por fin se encontró con la mía. Sus ojos brillaban por las lágrimas contenidas que amenazaban por salir e inconscientemente una ola de tristeza me invadió.

-Si lloramos arruinaremos todo.- dije para evitar que nuestro llanto se desbordara. Samantha sonrió y me abrazo con cuidado para que la toga ni el birrete se corrieran. No era necesario preguntar el porqué de su reacción porque lo más probable es que estuviéramos sintiendo lo mismo. Con Samantha habíamos entrado a la primaria juntas y habíamos sido mejores amigas hasta la misma secundaria y hasta hoy. Crecimos juntas, habíamos compartido un centenar de anécdotas y atesorábamos millonadas de recuerdos.

-Te amo.- me dijo en mi oído.- Esto no será para nada un adiós Jones.

-Claro que no.- dije riendo.- Me tendrás hasta en tu mismísima tumba Simons.

Samantha siguió con mi risa hasta que escuchamos la indicación de acomodarnos para salir de la sala y dirigirnos al patio donde ya estaban todos los invitados. Mi estómago se apretó y mis dientes castañearon de puros nervios. Sentí unas mano apretando las mías a cada lado y no fue necesario mirar para saber quiénes eran.

Salimos del aula camino a un recuerdo que estaría guardado para siempre en nuestras memorias.

**

Al primer paso que dí ya había querido romper en llanto. Mientras íbamos caminando en una fila recta pude divisar a Thiago en la fila de los padres y más atrás a Leo y a Amelia de la mano. Les sonreí contenta y ellos me devolvieron el gesto. Leo empuño su mano dándome ánimos y Amelia le bajo el brazo por lo exagerado que había sido el gesto. Mi sonrisa se ensancho cuando vi a Thiago con el terno que ocupaba solo en ocasiones especiales, al mirarme sus ojos brillaban y pude jurar que sus ojos contenían unas lágrimas. Divise a la madre de Luke quien me saludo con su mano para luego posar la vista más atrás en busca de su hijo.

Luego de sentarnos en unas sillas especiales se dio apertura a la ceremonia. Se hizo un acto de canto que nos emocionó a todos y luego se comenzó a entregar los diplomas a una parte de la generación.

-Emma Jones.- dijo el director de la secundaria luego de haber dicho unos 15 nombres antes. Los aplausos resonaron y el grito de celebración que se escucho fue seguramente de Leo. Sonreí camino al escenario y choqué mi mirada con Luke quien tenía una sonrisa que brillaba en su rostro. Aplaudía con fervor y cuando me vio me lanzo un beso que logro hacerme sonrojar y sentirme más nerviosa de lo que estaba.

-Felicitaciones. - dijo el director entregándome el diploma y dándome un pequeño abrazo antes de posar para la foto.

Bajé de las escaleras y caminé por el mismo camino de antes. Me senté y escuché a los demás nombres que venían después de mí. Al rato se hizo un segundo acto de baile para luego seguir con la otra mitad de la generación.

-Luke Somers.- se escuchó por el parlante. Los aplausos resonaron y se escucharon los gritos de su familia que era mucho más grande que la mía y eso que era solo de la parte de su madre. Camino con estilo hacia el escenario y si hubiera estado de pie mis piernas hubieran temblado. La camisa blanca y la corbata bien puesta lo hacían verse extremadamente guapo y el color negro de la toga le asentaba demasiado bien. Tomó el diploma y empuño su mano hacia arriba en señal de logro. Reí y aplaudí con fuerza. Estaba casi segura que mis ojos brillaban como estrellas mientras veían a ese hombre.

El tiempo fue pasando mientras que poco a poco los nombres de los que faltaban por recibir su diploma se iban reduciendo.

-Bueno, para terminar la ceremonia me gustaría concederle la palabra a Alice O’Connell alumna de último año del curso B.- dijo el director para luego bajarse del escenario. Fruncí el ceño sorprendida puesto que Alice no me había dicho que ella daría el discurso de despedida, Samantha creo que tampoco sabía porque me miro con cara de "¿qué diablos?". Mire a mi amiga subir las escaleras con su toga negra y se acomodó tras el podio, acomodó el micrófono a su altura y tomo aire antes de hablar.



María Vergara

#1384 en Novela romántica

En el texto hay: amigos, amor, primer amor

Editado: 16.04.2019

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