Yo oí que...

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5: Luke, perdón.

Terpsícore.

—¿Necesitas ayuda?—Dijo una voz que ya conocía sentándose a mi lado.

¿A caso me veía tan desesperada?

Necesitaba ser experta de matemáticas, el profesor no explicaba nada y tenía que aprender de alguna manera.

—No, gracias.—Dije tratando de ser amable.

—Pareces un poco confundida.—Lo estaba y su estúpida y hermosa voz no ayudaba.—Vamos Core, deja tu orgullo y permite que te ayude.

—No Luke, en serio estoy bien.—Dije hablando fuerte esperando el el profesor me regañara para terminar esta conversación pero parecía más interesado en su bolsa de papas fritas.

—Esta bien, pero no me moveré de aquí.—Dijo recargándose en su asiento.

Y así paso media hora con ese monstruoso ejercicio. Así que me atreví a poner números al azar.

—Esta mal.—Dijo Luke quitándome la hoja.

—¿No deberías de haber pasado ya esta materia? ¿Y además entrado a la universidad?

—Reprobé.—Dijo sin importancia.

—Entonces no eres nadie para decirme si estoy mal.—Dije recuperando mi hoja.

—Al menos algo aprendi y es que se reconocer cuando alguien pone números al azar.

—¿Cómo estas tan seguro?

—Por qué es un problema de Geometría Core.

—¿Y?—Seguía sin entender.

—Solo tenías que escribir que figura se formaba, no números.—Dijo y ahora me sentía muy estúpida por no leer bien el ejercicio.

Sonó la campana y eso significaba que era la hora de largarme a casa. En lo que guardaba mis cosas todos salieron.

-aEspera Core, quiero hablar contigo.—Dijo Luke antes de que me parara.—Perdón.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Nunca quise escucharte y nunca supe si era verdad o no.—Creo que eso no me lo esperaba.

—No te preocupes, ya pasó.—Dije y pues era la verdad.

No podemos vivir en el pasado.

—¿En verdad pasó lo que dijo Max?—Oh no.

Pensé mucho mi respuesta.

¿Decir la verdad?

No.

—Sí.

—Esta bien, yo... debo de irme.—Yo asentí y el se dirigió a la salida.

—Luke.—Dije y este volteó. Me quede con tantas ganas de decirle la verdad pero quería mucho a Max como para dejarlo sin uno de sus mejores amigos.—Perdón.

—No te preocupes, ya pasó.—Dijo y salió.

Luke.

"Luke, Perdón"

Esas palabras no salían de mi mente a pesar de tratar de distraerme.

Una parte de mí quería creer que todo era mentira pero ¿por qué mi mejor amigo me mentiría?

Era absurdo, no se porque quería creer que ella no fue capaz de lo que hizo y después de todo querer hacerme creer que no, y lo que es peor: Desaparecer por medio año.

Debo de admitir que aún así me alegró verla por los pasillos y escuchar su voz.

—¿En qué piensas?—Dijo mi mejor amiga Natalie.

—Nada, ¿Nos vamos?—Ella asintió y subimos a mi carro.

—Oí que Terpsícore volvió.—¿Cómo es que los chismes volaban tan rápido aquí?

—Si, desde ayer.

—¿Hablaste con ella?

—No.—Mentí, no podía decirle, siempre le ha tenido un odio por "alejarla de mí" y después de que me engañara su odio creció.

Ella solo asintió.

—Y tu, ¿Al fin te atreviste a hablarle a Alex o solo lo mirarás hasta desgastarlo?—Dije para lograr cambiar de tema.

—Ya le hablo.

—Saludarlo no cuenta. ¿Cómo esperas que se fije en ti si nunca le dices que salgan?

—De la misma manera en que nunca te hablo la niñita esa y terminaste fijándote en ella.

—Es un caso diferente.—Ella iba a seguir hablando pero por suerte llegamos a su casa.

Tiempo después llegué a mi casa y me recosté, ¿Por qué siempre Natalie tenía la necesidad de recordarme a Core?

No se si lo hace para molestarme o para recordarme el daño que me hizo, aunque las dos cosas daban el mismo resultado: No entender porque hizo lo que hizo. 
 

Estaba en clase de filosofía y nuestro profesor había salido al baño desde hace una hora, estaba solo.

Realmente solo tenía dos amigos Alex y Natalie. Pero este último, con el cual compartía todas mis clases, había agarrado la costumbre de molestar a la castaña que se sentaba en la última fila.

Así que el estaba con ella fastidiándola, o eso se veía ya que se notaba que en cualquier segundo ella golpearía su rostro. Me acerque a ellos con la excusa de hablar del equipo de Natación con Alex.

Cuando tomé asiento enfrente de la castaña esta enrojeció y se puso nerviosa lo cual hacia verla muy tierna. Nunca la había escuchado más que cuando le gritaba a Alex que era un tonto.



Sparkle Guuurl

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En el texto hay: novelajuvenil, romanceadolescente, enemigos

Editado: 23.08.2019

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