Yo oí que...

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6: Una Noche Larga.

Terpsícore.

—Por favor, por favor, por favor.—Lisa seguía jalándome de la playera como niña chiquita.

—Ya te dije que no.

—¿Por qué monitos no?—Dijo ahora haciendo un puchero.

Si se iba a tomar en serio lo de las groserías

—Por qué uno el chico es odioso, dos todos los idiotas estarán ahí, tres no me da la gana.

—Pero... yo oí que será grandioso.

—Y seguirá siendo grandioso sin mi.

—Pero Max irá.

—Ya tendrás compañía al igual de que cuidarás que ninguna zorra se le acerque.—Dije cerrando mi casillero y poniendo un punto final a la conversación.

Esta mañana había corrido la noticia de que Tomás haría una fiesta por el "increíble" inicio de curso.

¿Quién demonios hacía una fiesta en miércoles?

Si, sus fiestas eran buenas pero el alcohol no es bueno en mi, ni la gente, ni el ruido así que no, no, no, no va a pasar.

(. . .)

Estábamos Lisa y yo esperando en la entrada de la casa de Tomás.

Tan solo una cuadra antes se escuchaba la música y los gritos de adolescentes.

Oficialmente este es el inicio de una noche larga.

Desde el momento que pise esa casa supe que sería un grave error, y lo confirme cuando me pareció buena idea aceptar cualquier trago que me daban.

Max.

Era un poco tarde pero tenía que esperar a que mis padres durmieran para poder escabullirme e ir a la fiesta. Pensaban que por tomar una cerveza era un adicto, pero, cualquier padre era así ¿no?

Al llegar empecé a buscar a Core, ya que según Lisa ella había accedido a acompañarla; sin embargo no había señales de ellas por ningún lado, solo esperaba que no estuviera con cualquier idiota.

Después de dos horas de búsqueda y tragos de por medio estaba planeando en rendirme cuando logre verla sentada en las escaleras abrazando a Alex.

¿Alex?

Tal vez ya estaba demasiado ebrio para distinguir a las personas, así que me acerque rápidamente tropezando y esquivando el mar de gente y si, eran Core y Alex.

¿No se odiaban?

Tal vez era hora de llevarla a casa. Me acerqué a ellos, Core estaba dormida sobre el hombro de Alex y cuando este me vió solo pude pensar en que el no podía saber que nos llevábamos bien, más que llevarnos bien que teníamos una gran conexión.

Así que "discretamente" inicie una conversación.

—¿Qué haces abrazándola?

La discreción y yo no somos amigas.

--Yo me acerque para molestarla pero al parecer estaba muy ebria y no me ha dejado de abrazar en toda la noche.—Oh si eso explicaba todo.

Digamos que cuando Core bebe un poco de más su odio contra el mundo desaparece y le da por ser cariñosa con todos.

—¿Y por qué no la dejaste con sus amigos?

Se quedó pensando por un momento.

—Por qué sería muy cansado llevarla colgada de mi por ahí.—De repente una maravillosa idea se cruzó por mi mente. La más genial del mundo.

-Pues... deberías de llevarla a su casa, así ya no estas sentado en las escaleras sin nada que hacer.

No es que no me gustaría llevar a Core a su casa pero estaba algo ebrio, y ellos vivían en frente así que yo no gastaría gasolina.

Alex parecía pensar un poco en la probabilidad de mi propuesta. Esperaba que aceptara porque no quería cargar a Core toda la noche de mi brazo.

—Esta bien, solo porque necesito deshacerme de ella. Igual esto esta aburrido.—Dijo y con un poco de dificultad la cargó como a un bebé. —Si le mencionas a alguien esto tendrás mi pie en tu criador de hijos.—Dijo y salió de la casa.

Oh, no te preocupes Alexito, todos mañana hablarán de eso. Solo espero no arrepentirme mañana cuando vea a Core. 

Algunas horas antes en ese mismo lugar...

Alex.

Esta fiesta se estaba tornando muy aburrida y ni siquiera estaba Luke o Max para poder hablar con alguien, no estaba nadie interesante por aquí.

De lejos logré ver a mi castaña odiosa, tambaleándose un poco así que decidí ir a molestarla, tal vez sería más divertido cuando estaba obviamente ebria ya que así no me golpearía.

O eso creía yo, gran error.

Intente hacerla enojar de todas las maneras posibles pero solo obtenía risas de ella, ni un golpe, ni un insulto y ni siquiera la manera graciosa en que fruncía el seño y apretaba sus puños como bebé.

Solo risas.

Se veía adorable y todo pero prefería que me insultara, ese era el punto de venir a molestarla.

De repente me abrazo, ahora si no sabía que hacer.

—Eres muy gracioso Alexander.—Nunca me había llamado por mi nombre completo ¿Se había vuelto más loca?

Espere media hora para que me soltara pero parecía muy cómoda ahí a lo cual estaba empezando a acostumbrarme.



Sparkle Guuurl

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Editado: 17.08.2019

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