Yo oí que...

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11: Al Diablo.

Max.

—Es un chico.—Sentí como mis pulmones se llenaban de aire pero no lo soltaban.

—¿Cuál es el problema en eso?—Dijo Alex y yo solté el aire y me quedé callado.

Mi amigo a veces podía ser un idiota pero es lo mejor que pudo haber dicho, en el buen sentido.

—No me lo esperaba pero aún así no le veo problema.—Esta vez fue Luke.

—En realidad igual estoy sorprendido pero me alegra que nos hayas dicho todo esto.—Alex siguió.

Creo que le hacía bien juntarse con Core.

—¿No por esto dejare de ser su amigo?—Seguía muy asustado.—¿O me trataran diferente?

Estos dos estúpidos me habían incluido en su grupo desde que llegué a la ciudad, me daba miedo perderlos.

—¡Claro que no, idiota!—Alex me dió un zape, obviamente las cosas no iban a cambiar y eso era un gran alivio.

—Gracias, chicos.

—¿Y quién es el mal afortunado?—Dijo Luke.

—Sam.

—Eso tampoco lo esperaba.—Comentó Luke.

—Espera...¿tus padres saben?

—No.—Agaché la cabeza.—Todavía no me atrevo.

—Son tus padres, deberías de poder tener la confianza para decir estas cosas. Y si no lo aceptan ellos se lo pierden.

Luke siempre sabe dar palabras de ánimo.

En realidad esto me daba mucha motivación.

Pasé el resto de la tarde con ellos y después fui a mi casa, iba a entrar cuando recibí una llamada de Sam.

—Ya le dije todo a mis papás y a mi hermana.

—¿Y qué tal?

—Mi mamá se puso a llorar, pero después de un rato se calmó y los dos dijeron que me apoyaban, que no cambiaba nada en mi...—Eso era un gran alivio.—... y que quieren conocerte.

—Wow, bueno yo encantado. Asustado pero encantado.

—Genial.

—Yo le dije a Luke y Alex.

—¿Qué pasó?

—Me apoyan y aceptan, eso es lo importante.

—Bien, al menos ya vamos un paso más.

Seguimos hablando por algunos minutos y se despidió de mi.

Tal vez era hora de enfrentar a mis padres. Ya saben lo que dicen: En caliente ni se siente.

No se donde lo dicen pero tienen mucha razón.

Al entrar a mi casa distinguí a mi mamá y papá en la sala, viendo la televisión. Yo tome asiento en el sillón de a lado.

—¿Puedo hablar con ustedes?—Mi papá me hizo seña de que esperara, al parecer su juego era más importante. Cuando llego a comerciales me dijo que hablara. —Hay algo que quiero contarles acerca de mi.

—Espero que no sean problemas.—Dijo mi padre.

—Espero lo mismo.—Estaba al borde de un colapso.—Bueno yo...

—¿Podrías apurarte? Ya va a empezar el partido.—Esta vez fue mi madre.

Tome un respiro profundo y lo siguiente que salió fue por puro impulso.

—Soy gay.—Ninguno contestó por algunos minutos.—Yo... me gustan los hombres.

Todo estaba en silencio, parecían minutos pero creo que mi nerviosismo no notaba que eran segundos.

—¿No tienen algo que decir?

—Yo... no sé que hice para merecer esto.—Comenzó mi padre.—Yo te eduque bien, y a pesar de los problemas que habíamos tenido todos yo creí siempre darte lo mejor.

—Y yo lo se papá pero...

—Pero al parecer eres un mal agradecido.—Interrumpió el.—Sólo haces esto para enojarnos.

—¿Qué? ¡No! Eso jamás.

—¿Que pasará cuando quieras tener hijos? ¿Un empleo? ¿Una familia? No podrás obtener nada de eso, hijo.—Habló por primera vez mi madre.—Solo estas confundido.

—¿Sabes? Tu madre y yo estábamos discutiendo acerca de abandonar esta ciudad, y creo que haz tomado la decisión por nosotros.

—¿Ni siquiera me van a dejar hablar?

—Nos iremos en un mes ya que encontremos una casa, prepara tus cosas. Y esperemos que esas ideas locas queden fuera de tu cabeza. Encontrarás una buena mujer con quien tener hijos.—Terminó mi mamá y ambos se fueron a sus cuartos.

Y yo... bueno, yo no iba a quedarme aquí hoy. Ni loco.

Fui directo a donde Core y su mamá me aceptó inmediatamente después de haberle contado lo qué pasó.

Ella siempre había tenido una habitación para mi y yo quería quedarme ahí todo el tiempo que me fuera necesario, aunque tampoco quería molestar, necesitaba buscar una solución rápida.

—¿Cómo estas, Max?—Dijo Core entrando al cuarto.

—Un poco más tranquilo.

—¿Ya pensaste que hacer?

—Por el momento solo quiero dormir, me siento liberado, pero de la misma forma tan atrapado en una caja.

—Hace unos meses yo en medio de crisis adolescentes hablé con mamá diciendo que quería emanciparme. Y le pedí papeles a la trabajadora social y todo.—Me los extendió.—Es una opción que podrías tomar, al menos hasta que cumplas 18.



Sparkle Guuurl

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Editado: 17.08.2019

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