Yo solo quería amarte

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Capítulo 1

Imaginemos un lugar en donde todo lo que sueñes se te hace realidad, fantástico ¿No? ¿Te ha pasado alguna vez? Sí, seguramente no, y es que a veces tenemos ese pequeño defecto de creer que todo al final saldrá mal. La verdad es que el ser humano es negativo por naturaleza, cree que todo está en su contra y piensa que es el único ser que la está pasando mal en el mundo, pero no es así, hay que aprender a ver las pequeñas cosas de la vida que hacen de ella algo hermosa. Cruzar la calle fuera del rayado y dibujar fuera de las líneas. 
En el mundo hay dos clases de personas, los que creen que son una causa perdida y los que consideran que pueden llegar a salvarlas. Y nuestra protagonista era definitivamente del segundo lote, Selene consideraba que las personas siempre podían ver el lado bueno de las cosas, creía que podía enseñárselos a ver incluso y por esa razón trabajaba como comunitaria en el Hospital Central de Coramora. 


— ¿Qué tal Claire? —saludó al llegar, la recepcionista la miró fastidiada por el entusiasmo de la joven e ignoró por completo su saludo. Negó con su cabeza con la seguridad de que mañana pasaría lo mismo y continuó su viaje hasta la zona de cuidados especiales. 
Ella llevaba apenas una semana ahí, por ende su trabajo era algo sencillo. Sólo debía estar pendiente de que los pacientes se sintieran bien. 


Amanda, la chica que atendía a los familiares de los pacientes hospitalizados, la saludó al verla—Stella, el Doctor Parks pidió que fueras a la habitación 203, un chico necesita tu ayuda—ella asintió, tomó su kit de medicina y caminó por los pasillos hasta buscar la habitación. Cuando abrió la puerta la escena que se encontró no era muy bonita. Una chica rubia estaba llorando frente a ella, ¿Le había sucedido algo al chico? Entró y se percató aliviada de que él seguía vivo.


—No puedes hacerme esto, Andrés —le dijo llorando—. Somos amigos, no puedes alejarme. Vine a visitarte a pesar de que te negaste varias veces y me tratas de esta forma. 


—Estás quedando en ridículo en frente de la enfermera—Selene volteó a ver al chico. Era caucásico, ojos verdes. Su pelo lo tapaba una boina pero notó que era castaño—. ¿Verdad que la hora de visitas pasó?

—Bueno, no traje mi reloj—respondió ella incómoda por la situación. 


—Son las seis, la hora de visitas acabó hace diez minutos ¿no? —ella asintió y volteó a ver a la rubia con ojos llorosos.

—Puedes venir a verlo mañana—le dijo.—Gracias pero no regresaré—contestó, su mirada se posó en el chico de la camilla—. Eres de lo peor, Andrés—y se fue dejándolos solos.


—Ya sabes mi nombre—le dijo con una media sonrisa el chico aunque ella notó lo falsa que era. Se acercó a él para tomarle la tensión

— ¿Tú cómo te llamas? 
—Soy Stella, y fuiste muy grosero con ella—lo regañó—. Apenas son las tres de la tarde, aunque imagino que lo sabías 

—Moriré de igual forma, es mejor para mis amigos no tenerme cerca. 

—¿Qué tienes? 

—¿No deberían decírtelo como enfermera?  
—No soy enfermera, sólo hago trabajo comunitario—le respondió, guardó su tensiómetro y anotó en el cuaderno el número que tenía. Todo parecía normal

—. Entonces, ¿Qué tienes? 

—Acabo de tener un derrame cerebral—le dijo, Selene tragó aire por eso. 


—La doctora le dijo a mis padres que debían hacerme una operación, pero corría el riesgo de que me diera un paro cardíaco en ella, por ende moriría.  
—Sufres del corazón—le dijo, aunque sonaba más como una pregunta que como una afirmación.

—Insuficiencia cardíaca—le respondió—. Moriré en cualquier momento.


—Pero sé positivo. 


—Positivamente moriré en cualquier momento. 


—Yo creo, Andrés, que debes motivarte. Eres joven y apuesto, sal y consigue una aventura.


— ¿Acabas de insinuarme que soy lindo? —sonrió tímido, Stella notó que se había sonrojado un poco

—. No puedo tener una "Aventura" —hizo comillas con sus manos—, no me dejan salir de aquí y dudo que encuentre esa aventura en un hospital.


—No niegues lo que no has visto—le sonrió—. Vamos, te llevaré al jardín. 


Tomó la silla de ruedas que estaba en el armario de la habitación y ayudó al chico a sentarse en ella. Salieron de la habitación con cautela para no molestar a nadie y lo paseó por todo el hospital hasta llegar al jardín. Ahí lo dejó un rato para que él observara todo el lugar —. Es muy bonito—le dijo él, Stella bajó la mirada para verlo, se veía cautivado

—. Tenía mucho tiempo sin salir de esa habitación.


—Acostúmbrate Andrés, porque conmigo harás todo lo que no habías hecho antes en un hospital. 
 



Estela

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En el texto hay: juvenil, muerte, enfermo

Editado: 10.07.2019

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