Zafiro

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Capitulo XLIII(PARTE II)

El numero no me cuadra

( parte II)

 

Es un anillo muy inusual y extraño, estos detalles…

Aquellas tres garras que están en la parte superior del anillo, los cuales, si se miran de cerca, se puede ver que más que garras parecen tres cráneos de cabezas con sus picos. Nunca lo podría olvidar.

—¿Qué tiene esto que ver? —pregunta. Me quita la bolsa y la mira con el mismo detenimiento que yo, excepto que él arruga un poco su frente, preguntándose con aquella expresión que tiene que ver esto con el caso.

—Antes, miles de años atrás, cuando un asesino quitaba del medio a aquellas piedras estorbosa de su camino —comienzo a explicarle de manera resumida. —poseían un anillo de diferente forma animal. Claro está, eso iba a depender de qué tan siniestro y "malo" fuera la persona a la hora de matar. La curioso de este anillo es que siempre va a sobresalir, de forma peculiar, los ojos o cráneos. Es algo extraño. Lo que sé es que cuando mataban, dependiendo de qué significado tenía esa persona para el asesino, esta se coloca una piedra preciosa en honor a su muerte.

—¿Quieres decir que Amber era alguien importante para ella?.

—Puede que sí, como puede que no. —respondo.

—No comprendo.

—Recuerda que te dije eso era antes, eso era la forma de pensar de los asesinos que mataban a quienes querían pero odiaban a la vez. —Le hago saber. —Ahora, es distinto. Esta mujer está loca. Esto también se puede significar la cantidad de muertos que tiene en su cementerio personal.

Le quito la bolsa y cuento la cantidad piedras que hay dentro de ella, << 4 >> termino de contar los diamantes de diferentes colores y el número me hace pensar, pues no es la cantidad correcta de muertos.

—¿Me puedes decir que numero de anillo es este? —le pregunto a la chica y ella asiente.

—¿Como sabes todo esto? —cuestiona Penz una vez estamos apartado del resto.

—Una historia larga de contar. —me limito a contestar.

—Es un número 9, de unos 19.0 mm. —Asiento y le agradezco a la joven de cabello negro.

—¿Donde viste antes esta cosa que tiene forma de anillo pero no es cualquier anillo? —pregunta Penz mirándome con curiosidad.

—En Brasil y en… — <<Lote baldío>> pienso por dentro.

Miró nuevamente las tres garras y analizo las piedras que tiene incrustada, y es idéntico al aniño que vi en Brasil; en la parte superior tiene tres garras, que si lo acercas bien y lo miras con sumo detenimiento más que garras, parecen columnas esqueléticas y en su parte superior cráneos que solo tiene los huecos de los ojos, los cuales están adornados con unos diminutas piedras de Torbernite, Stibenite, Hutchinsonita y Coloradoite. En la parte baja termina con las mismas dos garra, las cuales tiene la misma forma, pero en vez de tener diminutas piedras fatales o estar vacíos, como el que vi en Brasil, estos tiene en sus huecos unos un poco de Galena.

—¿En donde más lo viste?.

— En una exhibición de joyas. —digo rápidamente y sin temor en mi voz.

Sin despegar la vista de aquel anillo, le cuento a Penz lo que la señora Brasileña me había dicho acerca de este anillo. Al igual le hago saber que aquellas piedras son pocos usuales, son extremadamente difíciles de conseguir e incluso son mortales por la tóxica composición de ellas. Son lindas, bellas y dignas de admirar, pero es su belleza el símbolo de la muerte. Penz mira del anillo a mí, y me pregunta.

—¿Sabes donde se pueden conseguir?.

—Según tengo entendido la torbernita se consigue en minas o depósitos de uranio, no tengo una país de referencia. ¡Ah! También se puede encontrar en piedra de granito, arenisca y en minas de cobre. En cambio la estibina, es relativamente raro, ya sabes, por su composición. Ahora bien, a diferencia de la torbernita, la estibina, la mayor parte de la producción anual proviene de China, de donde proceden también ejemplares con grandes cristales. También se pueden encontrar en la mina Ichinokawa, en Saijo, isla de Shikoku de Japón, en la mina Socavón, en Oruro en Bolivia, en las minas Don Beck y Pepín, en Espiel en Córdoba, y en España existen alrededor de 50 yacimientos, casi todos explotados a pequeña escala en los siglos XIX y XX.

—Espera, espera, espera —Alza sus manos y se muestra confundido. —Si estas piedras son dañinas, ¿por qué diablos siguen siendo explotadas y difundidas en el mercado?



KatheHerrera__

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En el texto hay: traicion, suspenso y romance, misterio y suspenso

Editado: 01.07.2019

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