Zafiro

Tamaño de fuente: - +

Capítulo XLVII

Tanjante y de raíz:

—Estoy bien, estoy bien...Ya, deja eso. Estoy bien —repito, apartando su mano de mi rostro adolorido.

Ross, desde lo asientos delanteros me observa con molestia, pero no porque esté perdiendo una suma considerable que apostó a mi nombre, más bien está molesto porque sabe que no estoy dando todo de mi y estoy, prácticamente, dejándome perder apropósito. No hace falta que hable para saber qué es eso lo que piensa. Él es un libro grande y abierto; desde la lejanía y sin querer ser curioso, tan solo volteas y ves todo lo que piensa con aquella mirada transparente que lo caracteriza, claro, cuando quiere hacerlo, porque de lo contrario, no.

Mi lengua empapa un poco mis labios dolientes por el impacto del puñetazo de hace apenas una milésima de segundos, y al instante siento la molestia y el sabor de mi propia sangre pintar todo el interior de mi boca con su incómodo y no grato sabor.

«Debes detenerte, ahora.» Logro entender de la gesticulación que hace solo con sus labios, Ross. Negué con la cabeza y tome la toalla que me pasaba uno de los Cutman que me miraba preocupado desde los centímetros de altura que me sacaba. Sus ojos buscan algo para decir, pero su boca es enmudecida por los constantes gritos eufóricos y enardecedores del público que vela por su interés de no sólo de entretención, también cuidan por salir de este local con un poco más de dinero en los bolsillos de lo trajeron y apostaron.

Aparto el sudor de mi frente y dejo caer el peso mis codos en mis rodillas mientras sopeso mis opciones, que no son muchas, más bien son unas miserias de alternativas las que tengo ante mí: Dos, en total. Mi contrincante me come con la mirada aplastante que tiene, me dice mucho con ella y noto que tiene grabado con mi sangre que va a salir victoriosa de este lugar. Sus labios, finos y delicados, sin ningún rastro de herida, se despliegan hacia los lados como los pétalos de una rosa que despiertan después de meses de permanecer dormidos: Se burla, se satisface, se vanagloria y se regocija en una victoria que cree tiene en el centro de sus manos, y que con solo envolver sus dedos y apretar fuerte, podrá destruir y por tanto festejar.

Mmm.

Dar todo por sentado.

Ese es quizás el problema de muchas de las personas: Dan todo por sentado cuando tienen un mínimo de tiempo de ventaja sobre su adversario. Pero el ser humano no se debe confiar tanto, si lo sabré yo. Todo, en el último segundo, puede cambiar. Si, puedes ganar. Pero también recuerda que puedes perder. Y es mejor tener las expectativas lo más realistas y alcanzables posible, porque si sueñas grande y no lo consigues, el fracaso te inunda y con ella viene, de paso, la amargura.

A veces, solo a veces, tenemos sueños comunes y cotidianos a los de cualquier otro, incluso no son ni tan grandes ni tan pequeños, simplemente son malditamente alcanzable. Pero son nuestras ganas de obtenerlo qué a veces impide que lo tengamos. Si, la gran mayoría de las veces, nosotros, con nuestros deseos fuertes de poder obtener algo que soñamos, impedimos que se hagan realidad. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que ese algo no es, sencillamente, para uno aunque uno creo que si es. Y se debe aprender a entenderlo y no pelear por algo que no es y no será, por más que te mates como una maldita escoria para poder obtener, lo tuyo. Vamos, soy realista, no te digo que no sueñes, puedes hacerlo, es gratis. Pero, ¿por qué pelear por algo que sabes, a final de cuentas, que no es tuyo? Si, puede que lo consigues, pero te durara menos que la llamada de la muerte cuando toque tu corazón y lo haga explotar .

Y no me vengas con aquel discurso barato de: No hay que ponerse pesimista antes de emprender hacia nuestro sueño. ¡Por Dios! Ridiculez, eso es lo que aquella frase tan corriente y populacho. No se trata de ser pesimista, se trata de ser realista, algo, que al parecer, a las personas de hoy en día le cuesta entender y ser.

Ross se pone de pie con un semblante intimidante, pues su altura colabora a esa causa. No bien da tres pasos para detenerme de lo que él considera una muerte segura, cuando la campana suena y, mi rival y yo nos encontramos una enfrente de la otra.

Ella sonríe.

Yo no.

Ella no quiere sentir.

Yo sí.

Ella quiere destruirme.

Yo también.

El día de hoy ha sido una verdadera y absoluta mierda. He vivido y sentido mil y una emoción, una tras la otra, parecen ser bofetadas gustosas de atacar ambas mejillas de mi cara y dejar un lindo recordatorio con el ardor con la que me agreden. Ellas, las emociones, me atacan si clemencia y sin miramientos, ¿y para qué hacerlo? Las muy condenadas son el claro recordatorio de que no debo soñar con más de lo que no puedo obtener: Que no debo luchar algo que es inalcanzable, que si quiero algo debo partirme más que el alma para obtenerlo, por más simple y sencillo que sea, que si quiere respirar en paz debo actuar como la sociedad no quiere pero de cierta manera te impone. Qué cosas estas. Solo quiero ser libre, no pido más que eso. ¡Es mucho pedir! Quiero despertar y no pensar más que en mi. Al parecer sí, es mucho pedir.



KatheHerrera__

#3739 en Thriller
#2132 en Misterio
#1648 en Suspenso

En el texto hay: traicion, suspenso y romance, misterio y suspenso

Editado: 01.07.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar