Zafiro

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Capítulo XLIX

Esto aún no ha acabado.

Una sonrisa, o mejor dicho, un intento de ella, se despliega con dureza y desánimo por el contorno inferior de mi rostro. Y con ella dibujada ahí, como una plasta de pegamento seco, dura; no puede evitar que sensaciones se apoderen de mi, de mi alma, de mi piel, de mi mente, como si un manto santo y bendito fuera. Sencillamente, no lo puedo evitar. Trata, de forma medianamente protectora, cobijarme, resguardarme, de cubrirme...De un frío abrasante y aplastante. Si, trata de hacerlo. Es una especie de sábana vieja y reciclada, parece que Dios ha usado muchas veces esta manta, porque en vez de darme calor para matar a este frío demoledor, no hace nada en verdad, me siento igual es la realidad.

Mi cuerpo está entumecido por el frío de la verdad que hoy me azota con más brusquedad que antes. Su látigo realista se eleva con fuerza y me golpea sin compasión alguna, una y otra vez, por todo lugar, ni el más oscuro rincón de mi se salva. Sí, me pega en el interior, donde las cicatrices no se ven y donde duran más tiempo para sanar. Vuelve a pegarme otra vez, más fuerte ahora. Ya ni una lágrima o grito sale para demostrar cuanto duele. Me tira en el piso con todo su peso y está a instante de reducirme a nada, de hacerme nada, de mantenerme en la nada.

Levanto el rostro y miro al frente la vegetación limpia, serena y calma que tengo enfrente. Imperturbable, así vuelve a despertar hoy, como todo los días. Si tan siquiera una de estas hojas  llegara a hablar y a decir todo lo que han presenciado desde la cercanía del día, de la tarde o de la misma noche, se marchitarían al instante de hablar. Creo que ese es el truco para que se mantenga tanto tiempo: observar y callar. Así, de esa sencilla y simple manera, ellas viven más tiempo.

Nuevamente un intento de risa brota.

No cabe duda, el verdor de las plantas y la frescura de las rosas, son como un asesino siniestro: Todos lo ven, pero no se sabe quien entre todo es el peligroso. Se mantienen cerca, pero a una distancia que no quita la sensación de estar siendo observada. Es paciente, pero no teme con su cercanía hacerte daño. Te muestra una cara atrayente, pero al acércate fácilmente te aniquila, te mata.

Venenosas, ponzoñosas, malignas, engañosas, así pueden ser algunas plantas, rosas y flores. Y así como son ellas, lo son algunas personas que tienen el veneno dentro: Te ven, te frecuentan, te cautivan, te llaman, y cuando menos te lo esperas... ¡Te inyectan su veneno letal! Otras, entre tanto, son más despiadadas y siniestras, te matan poco a poco. Si te confías, cosa que pasa muy a menudo con las personas como con las flores, te hincan el diente en tu cuello de un tirón y...¡zas!

Por primera vez me sentí así.

Por primera vez no sentí pena, dolor, ni en el último minuto sentí algo. Nada, esa es la palabra perfecta para describir los minutos a su lado, yo era una espectadora de aquel circo barato y sin gracia: Su vida se iba a jugar a la llamas enfermas y desquiciantes que la consumieron días tras días, años tras años, se iba lejos y para siempre. Yo, desde las alturas, como si fuera un Rey que lo único que le importaba es si mismo y que ve a su pueblo arder... disfrute.

¿Pude haber hecho algo? Si.

¿Por qué no lo hice? Como todo buen maestro, el alumno, lo supero.

Me costó mucho entender, pero mientras menos uno se mueva en el juego, menos se corre peligro de perder. El hábil sabe lo que digo, el inteligente no. Entendí, tarde, que ya no debo mover piezas, que ellos ya están al límite y que como los peones de mi reinado son, van a comenzar a caer uno a uno, ellos mismos, derivandose entre sí, hasta llegar hasta mi.

—Es todo o nada.

La vida es muy compleja, demasiado para mi gusto: Es complicada de entender, de descifrar, de comprender. Cae en lo ridículamente absurdo y chistoso tratar de tan siquiera imaginar o soñar que se puede hacer alguna de esas cosas con la vida. Ten por seguro que te volverías malditamente desquiciado tan siquiera intentarlo.

¿Hay que gente que ha intentado comprender la vida? Es una pregunta cerrada, dos opciones y sin un porqué.

Mientras más se intentes descifrarla, más tiempo perderás en algo que sencillamente no tiene solución. Perderás el tiempo de vivirla, porque solo existirás por una razón que ni siquiera es válida, es absurda. Sin sentido. No seas como el asesino que solo tienen un propósito en la vida.

Al pasar por su habitación, dejo caer mi mano sobre la perilla, giro y empujo solo un poco, dejando el espacio justo para que el olor que guarda su habitación de hace unas horas llegue hasta mis fosas nasales, inhalo y degusto aquel afrodisiaco aroma.

Una parte de mi se siente mal, mezquina y hasta con miedo. Pero otra se siente fuerte, valiente, renovada y sin la más mínima gota de miedo. Y si me pongo a comparar en una balanza, sale ganador la segunda opción. Tan solo es teñido por una gota apenas visible temor.



KatheHerrera__

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En el texto hay: traicion, suspenso y romance, misterio y suspenso

Editado: 01.07.2019

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