Zafiro

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Capítulo II

Disparo en la oscuridad:

—Esa es la mesa. —Señala Ava con la mirada.

Mi vista se fija directamente en una de las tantas mesas esparcidas en el jardín y la enfoca a la perfección. Ahí está mi familia, disfrutando animadamente de la velada. Es hora de que yo también me una a esa animación, aunque quizás ellos no tanto lo desearan. Dejo a Ava y comienzo a caminar con pasos firmes hacia ellos, siendo consciente de las miradas, todas enfocadas en mí.

La fiesta se está llevando a cabo en la parte trasera de la casa, mesas por doquier están esparcidas de forma elegante así como las personas que están sentadas en cada una de ellas, pero, solo hay una mesa que me importa llegar y de la cual quiero absoluta y completa atención —la mesa de mi nueva familia—. Fui disminuyendo el paso hasta llegar a mi destino.

La mesa estaba presidida por la matriarca de la familia, Amalia Baermann, a su izquierda estaba su hijo Donovan junto a una acompañante. A su derecha estaba su hermana la muy amable y callada Carola. Junto a ella está David, hijo de Donovan. No hay rastro alguno de Deborah, la hermana de David.

Más miradas no se hicieron esperar y todas fueron de sorpresa, excepto la de la matriarca de la familia que no puedo distinguir por sus lentes oscuros y la cual nunca podré saber ya que es ciega.

—Buenas noches querida familia —saludo de forma cálida.

—¿Quién es? —pregunta Amalia con una sonrisa de lado.

—Tu nieta  —contesto con una sonrisa hacia todos en la mesa.

—¿Mi nieta? Esa no es la voz de Deborah. —Mueve la cabeza en dirección a mi voz y unas cuantas rayas se formaron en su frente.

—No. No soy Deborah —respondo—, soy tu otra nieta. La marginada y olvidada de la familia Baermann.

—Una sonrisa brota de mis labios al ver la sorpresa de algunos y la rabia apoderarse de Amalia—. Soy Luz Baermann.

—Pero, ¡¿qué diablos?! ¡¿Cómo te atreves a pisar mi casa?! —suelta con extremo veneno —. Vete de aquí, antes de que llame para que te saquen. —Se levanta con brusquedad de su asiento, haciendo tambalear la copa que tenía enfrente.

—¿Tú casa? —cuestiono con fingida sorpresa—. Quiero refrescarte la memoria tanto a ti como toda la familia —Los señalo a cada uno con el dedo—, pero no ahora. Hay que disfrutar de la fiesta...Aunque no fue hecha para darme la bienvenida a mí. —giro sobre mis talones y los dejo estupefactos a todos en la mesa.

Me introduje entre la multitud para tratar de calmarme y asimilar esta nueva yo. Esto fue mucho más intenso de lo que pensé. Tome una copa y me la tome de un solo trago. Suspiro fuertemente y dejo caer mis hombros a modo de quitar un poco de tensión de mi cuerpo.

Tú puedes hacerlo.

Tienes que hacerlo.

Ya lo estás haciendo.

El líquido recorre mi garganta como un veneno mortal, logrando que la ansiedad que tenía fuera apaciguada.

Veo como la mesa de la familia estaba alborotada, todos se murmuran entre sí, mientras me observaban con poco disimulo.

El Clan Baermann es uno de los más poderoso y fuertes de la sociedad Alemana. Dedicados especialmente a la confección de joyas, las cuales tiene gran prestigio no solo a nivel nacional, también, internacional.

Aquella familia está compuesta por Amalia Baermann, esposa del difunto Diego Baermann. Ellos procrearon dos hijos: Donovan y el fallecido Demetri, tan solo llevándose tres años de diferencia. Donovan tiene dos hijos que viven con él a raíz del abandono de su esposa, Deborah y David, así se llaman. Luz era hija de Demetri, y a raíz de su muerte ella fue enviada y aparta lejos de esta "familia" ya que su abuela de cierta manera la responsabilizaba de la muerte de su primogénito. Tan solo era una niña enferma que vomitó en el asiento de atrás y él como padre preocupado trato de ver cómo estaba su hija. También está la hermana menor de Amalia, Carola, la cual tengo entendido es muy devota y siempre callada.

En todo mi tiempo de recuperación y preparación tuve que estudiar a fondo acerca de la empresa como de la familia. A su vez me prepare no solo físicamente también mentalmente para manejar la compañía. Así como me tuve que preparar internamente para llevar a cabo lo que tengo que realizar. No será una tarea fácil, eso lo sé a la perfección. Pero por esa razón tuve que prepararme y saber cosas de las cuales no poseía conocimiento alguno.

Recuerdo a la perfección mi primer día de entrenamiento, acabaron conmigo, no bien había salido del hospital y tuve que internarme en ese lugar para prepararme y enfrentar mi nueva realidad. Tenía que hacerlo, era un deber, no solo conmigo misma, también por ellos...Su muerte no quedará impune y de eso me encargare yo.



KatheHerrera__

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En el texto hay: traicion, suspenso y romance, misterio y suspenso

Editado: 01.07.2019

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