Zafiro

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Capítulo VI

Mucho gusto, yo soy...

Deje caer la bata de baño y esparcí un poco de crema por mi cuerpo. Hoy era el día por el cual llevaba noches en vela, planee cada movimiento y eso me asegura que todo saldrá tal y como lo diseñe.

Subo mi vista y la centro en aquel espejo de cuerpo completo. Mis ojos no duraron en recorrer mi cuerpo desnudo completo, deteniéndose en especial en aquellas marcas que a pesar del tiempo siguen ahí, como si aun no terminaran de curar de una vez por todas. Pase mi dedo por unas ellas, pero no duele, ninguna de las cinco duele. Habrán podido cicatrizar y sanar del todo por fura, pero, por dentro, ellas siguen igual de abiertas y esas... esas sí que dolían.

Camine hasta uno de los cajones, tome un juego de lencería y me lo puse, luego tome la bata del suelo y volví a cubrirme.

Tenía que estar lista, el reloj que estaba a un costado me hacía saber que el tiempo se me estaba agotando y tengo que asegurarme antes, que todo lo planeado este correcto y listo.

—Ciao Luz, ¿come sei tu?— Andrea asoma la cabeza por la puerta y me mira sonriente.

—Molto bene ¿e voi?— contesto en respuesta a lo que ella hace una seña con la mano para que la mire de cuerpo completo, dejándome ver que la misión que le encargaron los de la FPA, le había sentado de maravilla.

Llego apenas ayer en la mañana, pero no fue hasta ahora en la noche que la pude ver. Lucia hermosa con su vestido entallado blanco, dejaba al descubierto sus hombros y también tenía una rosa grande a un costado, su cabello oscuro, que antes era largo, ahora está sobre los hombres y peinado con ondas al descubierto. Si, sin duda alguna esa misión le sentó de lo mas bien.

Mientras terminaba de acomodar los pendientes en mi oreja, Andrea aprovechó para dejar una bolsa negra sobre la cama, la abrió y con cuidado sacó un elegante vestido de color rose gold. Mis ojos se abrieron por la exageración del vestido, pero así era Andrea y así era mi nueva vida. Tome el vestido y fui al cuarto de baño para cambiarme. El vestido era de una tela muy suave y deliciosa, salí y Andrea me levanto los purgares, algo dudosa de como se me veía, camine hasta el espejo y fue ahí donde pude apreciar mejor los detalles.

Era sencillo.

Poseía el toque perfecto de elegancia y sensualidad.

—Es hermoso.— acaricie nuevamente la tela y voltee para verme por detrás. Delante me cubría muy bien, pero por detrás... Enarcando mis cejas mire con desaprobación a Andrea.

—Tienes que verte a la altura— sonríe y me mira con inocencia. Rápidamente cambia de tema para que no le diga nada al respecto del escote en la espalda.— Está todo listo. Baje la maleta y está en el baúl de mi coche.—dice tomando el pomo de la puerta y saliendo casi corriendo.

—¡No te me escapas!

Antes de tomar su mismo camino, fui hasta la mesa de noche y saqué mi pistola envuelta aún en la misma tela negra que la había guardado desde el día que había llegado aquí. Uno nunca sabe cuándo la va necesitar. No es que no andará sin protección en las calles, pero uno tiene que prevenir. El enemigo siempre está en acecho constante de su presa. Siempre esperando el momento oportuno de atacar y hoy no es que fuera la excepción.

Hoy, yo era la cazadora e iba por mi presa...

Guarde el arma en mi bolso de mano y antes de irme me eche unas cuantas gotas de perfume.

Solo espero que mi plan salga a la perfección. Pienso por dentro mientras sostengo la mano del chofer que me llevara al evento de esta noche.

Se trata de una de las más grandes y mejores exhibiciones de joyas preciosas, las cuales poseen un alto valor, tano económico como histórico. Y eso Seraj no se lo podía perder nunca, es mucha la tentación y sé que irá por ellas, así como yo.

La frescura de la noche del sábado estaba perfecta para la ocasión, la brisa fluía con el ambiente de sofisticación que estaba siendo llevado a cabo en el gran salón Karlsson Penthouse. La decoración del lugar lucía impecable al igual que atildado. Estaba decorado con el color blanco. El cual representa la inocencia, el bien, el espíritu y lo femenino. A su vez este estaba mezclado con los reflectores de colores, lo cual hacía el lugar aún más interesante. La música que circulaba era suave, justa para platicar y ver los escaparates donde reposaban diversas joyas.

Esmeraldas, alejandrita, amatistas y la reina de la noche la gema Taaffeite. Aquella considerada una de las piedras más raras del mundo y por tanto, la más preciosa y cara. Su color oscila entre un lavanda y un rosa pálido. Según tenía entendido, dicha gema solo se puede encontrar en contados depósitos de Sri Landa y Tanzania, de donde son los Schneider.



KatheHerrera__

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En el texto hay: traicion, suspenso y romance, misterio y suspenso

Editado: 01.07.2019

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