Zafiro

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Capítulo IX

Una adivinanza, una hora, una promesa:

—¡Adiós Rose!— alce mi mano en señal de despedida, a lo que ella respondió de la misma manera, y con una amplia sonrisa siguió su recorrido contrario al mío.

Las gotas de sudor recorrían parte de mi frente y cuello, y algunos cabellos se adherían como pegamento. Mis piernas comenzaron a sentir ese cosquilleo y fue hay donde incremente mi corrida aún más. Sentía como mi cuerpo entumecido por los días en cama se comenzaba a desperezarse y el incremento de correr solo hacía que me llenara de energía, energía que me hacía mucha falta, todas y cada una de ellas se comenzaron a agotar en aquella cama. Yo no fue la única  afectada por el “virus” también, Amalia, quien entre todos fue la que resultó más afectada, los días solo hacía que luciera más decaída y desanimada, con unos grandes cambios en su aspecto físico. El médico, incluso tuvo que ir hasta la casa, ya que ni fuerza para salir de la cama tenía. Era raro… el verla siempre tan feroz y de repente verla tan indefensa. Al igual Deborah y David, se enfermaron, pero no fue tan fuerte. Carola y Donovan, resultaron ilesos de aquel malestar; Donovan casi no para en la casa y Carola… ella corrió con suerte.

A pesar de haber pasado días en cama, no me impidió hacerme de una considerable fortuna, tado gracias a la venta de las pequeñas gemas Taaffeite. Y según mis informantes Seraj trato de comprarlas, pero a quien se las vendí, sabía  a la perfección que no las vendería. Son gemas preciosas con un alto valor, y las cuales, si saben trabajar con ellas, se podría triplicar su valor. Además, quien es dueño de ellas, es alguien que tiene una larga lista con la FPA, buscado y yo con los datos que tenía de él y su gente, se lo proporcione a la  agencia y ahí maté dos pájaros de un solo tiro; no solo atrape a un importante traficante de joyas, también, logre de cierta manera, tener a Seraj más cerca.

Ese tipo de noticias se corren como pólvora en el bajo mundo Alemán, y cuando los atraparon, logre tener de vuelta las gemas y las volvi a poner en venta, en un punto donde tenia entendio Seraj frecuentaba. Yo ya hice mi movida y una muy estratégica, ahora falta su respuesta, respuesta que se que no tardará en llegar.    

Por otro lado estaba aquella sombra infernal de la cual no logro desprenderme, de la cual estoy luchando para alumbrarla y así acabar con ella. Había hecho acto de presencia, es la primera vez que lo hace después del accidente y esta vez lo había hecho igual que la vez anterior; con  aquellos acertijos ingeniosos para mí y eso me mantenía al filo. Cada día se hacía más complicado su captura, sabia como moverse y esconderse. Era el día y la loche. Sabía lo que hacía y cómo hacerlo, nos estaba sumergido en sus aguas, para cuando nos tenga en el punto que quería, venir como una ola rabiosa y hundirnos en los más profundo y nos dejarnos salir de ahí, para así, acabar en definitiva. Pero le estábamos dando la guerra, su ola podrá ser todo lo rabiosa que quisiera, pero estaba enfrentado con una brava también, con una nadadora que sabrá como salir de su remolino. Lo único claro dentro de este juego es que aquella sombra tiene tiene informantes dentro y fuera del círculo social que me rodea.

El tipo de insinuaciones que me hacía en sus famosos acertijos eran tan extraños, algunos los descifre, pero el último que recibí aún seguía  rodando en mi cabeza:

Traté de arreglar un reloj. Ahora la aguja pequeña funciona perfectamente, pero el minutero se mueve en el sentido contrario, con una velocidad constante, pasando al lado de la aguja pequeña cada 80 minutos.

Pregunta para ti mi pequeña genio: Si a las 9:30 mi reloj muestra la hora correcta, ¿cuando lo volverá a hacer?

Con las respuesta a su pregunta y con la interrogante de lo que podría pasar a esa hora, disminui mi velocidad y tome una gran bocanada de aire. El sudor bañaba mi frente y cuello, y mis piernas se sentían como gelatina. Deje salir todo el aire y lleve una mano hasta mi frente para secar un poco el sudor, causado por la gran corrida, aparte unos cuantos mechones de mi cabello que se adhirieron a mi cuello como pegamento y lleve mi cuello hacia atrás, logrando así que el sol golpeara de lleno mi rostro. Inhale y exhale unas cuantas veces más hasta logra regular mi respiración.

Una canción comenzó a reproducirse por mis auriculares y no pude evitar moverme al ritmo de ella, era tan contagiosa que no podía dejar de mover los pies y también un poco mi cadera y cabeza al compás.

Tears on the ground, tears on my pillow (Lágrimas en el suelo, lágrimas en mi almohada).

You won't bring me down (No me bajarás).

And I'll get over you (Y te superaré).



KatheHerrera__

Editado: 21.04.2019

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