Zafiro

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Capítulo X

El licor o tú paladar: 

Era tan abrumador todo lo que a mi alrededor pasaba. Aplausos eufóricos se escucha por doquier y la satisfacción de todos lo que trabajaron junto a mi se podía ver reflejada en sus rostros aliviados. Sonriendo y sosteniendo la mano de unos de los coordinadores camine por la pasarela para recibir otra ola de aplausos y flashes.

Cuando los aplauso se calmaron, tome un micrófono y gradaci a todos lo presentes. Al igual mencione el porqué de este nombre, todo por encima, no profundice. Todo fue en nombre de mi amiga fallecida y nuestra amistad, la cual se vio reflejada en la última joya. Unas cuantas lagrimas querían salir, pero respire hondo y volví a agradecer, para luego despedirme y caminar de regreso por la pasarela.

Al bajar el último escalón busque con la mirada a los Baermann, los encontré de forma dispersa, todas charlaban animados mientras tomaban y comían de los aperitivos que servían en el lugar. Camine hacia donde esta Amalia junto a Carola, y , recebi más cumplidos y felicitaciones por parte de los invitados, tanto para la colección como para mí.

Era un tanto abrumador el estar rodeada de tantas personas y que estas estuvieran todas pendientes a mi reacción así como al que diré. Todas y cada una de ellas querian poder conversar conmigo, ya sea para negocio o para felicitarme por el obvio éxito de la colección blau und weiß.

Como pude, me aleje del abrumador lugar y subí las escaleras hasta el segundo piso. Un gran balcón me recibió, dejándome ver a la perfección el exterior de la noche de Berlín y a su vez sentir la brisa que corría por la ciudad. Suspire y observe la noche que era adornada por las estrellas y las luces provenientes de otro lugar.

—Felicidades… hasta ahora es que puedo decirtelo.—habla una voz masculina a mis espalda, provocando con su voz una cierta corriente en mi piel. —¿Eres siempre tan buena en todo lo que haces?—pregunta, una vez que se ubica a mi lado.

—Todo lo que me propongo lo obtengo—digo mirándolo de reojo.

—Lo he podido comprobar.

—Que bueno, porque si no fue así, hoy tú no estuvieras hoy aquí.—le digo volviéndome completamente.

Sonrió y negó con la cabeza.

Su cabello estaba indomable, a pesar de haberlo peinado, algunos mechones caían por su rostro y él los aparta con ambas manos, llevando cada mechón hacia atrás, pero era un fracaso. La brisa que corría por aquel espacio no parecía querer darle tregua. Cansado de batallar con su cabello dejo que tomaran el rumbo que quisieran.

Dejo de mirar por el balcón y aquellas lagunas profundas me observaban con cautela, estaban más apaciguadas que otras veces. Sin despegarlas de mi y sonriendo con descaro acorta un poco la distancia entre ambos, dejando solo un hueco para que el aire pasara entre nosotros.

—¿Quieres bailar?—sin esperar respuesta posiciono sus manos en mis espalda desnuda y me obligó así, a moverme al ritmo lento de la melodía que sonaba. Envolví mis brazos alrededor de su cuello y comencé a danzar a su ritmo.

La música era suave y fina, y eso nos permitía desplazarnos a su ritmo. Un ritmo que era lento y pausado. Era como un gota a gota. Sus manos seguían en el mismo lugar, pero su agarre, que en principio había sido algo posesivo se fue suavizando al ritmo de la música. Hizo que diera una vuelta y luego otra vino después, dejando mi espalda recostada cerca de su pecho, que pesar de llevar ese traje negro, podía sentir la dureza de él a través de la tela de marca.

—Después de esta noche…

—No habrá otra noche— gire ubicándome nuevamente de frente, pero sin cortar con el ritmo que teníamos—Un trato, solo es un trato. No te equivoques Seraj.

Y hablaba en serio, esta era la noche en la que acaba con esto. Este hombre desaparecerá de mi vida y me pondré concentrar en lo que realmente me interesa.

Fue fácil. Lo llame y le hice una propuesta que sabía no sería capaz de rechazar.

—Nadie sabe, recuerda esto; nunca digas nunca.— claro que estaba segura. Pero, él siempre tenía palabras que me confundia, como estas. La confusión al parecer se hizo presente en mi rostro porque, bajo mi tacto sentí como sus hombros se tensaron y su mirada azulado apaciguada se volvió agresiva como la marea en tiempos de tormenta.

—No te equivoques— le dije.

—No te equivoques tú, solo hay algo que quiero de ti y te conviene ser rápida. No tengo todo el tiempo para ti.— me soltó, y donde estaban sus manos quedó un rastro de calor profundo.

—¿Está todo bien?— la voz de Christopher hizo que volviera al mundo de golpe. Por un instante me había hundido en aquella marea.



KatheHerrera__

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En el texto hay: traicion, suspenso y romance, misterio y suspenso

Editado: 01.07.2019

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