Zafiro

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Capítulo XIV

Es mi pasado: 

Mire nuevamente aquel reloj que reposaba encima de la cabecera de mi cama y me hundí con el correr de las manecillas que corrían sin ningún contratiempo, como agua calma, nada lo altera o interrumpe su trabajo. Como quisiera ser como un reloj, todo lo tiene perfectamente calculado, sabe cómo, cuándo y dónde mover sus manecillas, todo en el momento correcto. Pero hasta el más bueno de los relojes tiene sus imperfecciones, sus pilas se agotan o se dañan porque está en su naturaleza, así como los seres humanos. No somos tan diferentes a ellos; sabemos cuándo debemos movernos, como ejecutar aquel movimiento y donde hacerlo para que salga perfecto, aun así, por más perfecto que se haga todo tenemos un punto de quiebre, donde se flaquea y no servimos más.

Las noches han pasado increíblemente rápidas, en cada una de ellas estudiamos la vida de Diego y cada detalle que descubría me asombraba aún más y, más sabiendo que… Me  siento contaminada, pero a pesar de aquellos hechos descubiertos, ellos no me van a impedir que yo cumpla mi cometido. La venganza no es solo por él, también por ella y por mí. Aquella sombra va por todo y no se ha medido para lograr todo aquello que se esté proponiendo, sea lo que sea, sea cual sea su razón, no está en mis planes ponérselo fácil.

Conociendo ahora otra perspectiva de su vida, esto no solo me ha permitido a mí, también a los demás, formar parte de este rompecabezas, hemos avanzado bastante pero aun no encontramos aquella pieza clave en el juego. Aún no encontramos un indicio que nos lleve a una prueba segura y certera, por mas mas que leía aquellos informes no había ningún cabo suelto que se pueda recoger y averiguar, y ver donde lo podíamos encajar.

Casada de darle vueltas a una solución que no estaba tan lejana, lleve ambas manos hasta mi cabeza y masajee para aliviar mis pensamientos, que como era habitual en mí, estaban alborotados. Me incorporé  y recorrí cada detalle de la habitación, nunca antes lo había hecho y según tengo entendido esta era el cuarto de inspiración de Diego, donde diseñaba y llevaba a cabo toda su obra maestra que eran presentadas en exhibiciones y pasarelas, como ahora yo lo estoy haciendo. Inspeccione cada rincón, suspire de frustración porque no encontré nada, guardaba la ilusión de que quizás en unas de la gavetas podría encontrar algo, pero no, de seguro al limpiar la habitación a mi llegada, movieron y quitaron todo.

Talle mi rostro y camine hacia el balcón, la noche fresca de septiembre me recibe con su brisa cálida y no pude evitar cerrar  mis ojos y acomodarme en el barandal de cristal. Apenas llevo menos de dos meses aquí y pareciera que llevo años, pienso. Una ráfaga fuerte cruzo por el lugar y no puede evitar abrazarme para sentir un poco de calor. Desde aquí pudo tener una hermosa vista de la parte trasera de la casa, es un hermoso panorama, de noche era sencillamente hermoso. Con razón era el cuarto de inspiración de Diego, pienso. Seguro caminaba hasta aquí, se acomodaba en unas de las sillas o en el suelo, mirando hacia el cielo. Sin darme cuenta hago los mismo y me acomodo en una esquina oscura, desde donde puedo ver mejor el cielo estrellado.  

Un ruido captó mi atención y desde mi escondiste enfoque mi vista en una silueta que caminaba a gran velocidad por el jardín, se detuvo y miró nuevamente hacia otras, percatando de nadie la esté viendo verla. Se acomoda mejor su bufanda y retoma su marcha apresurada, hundiéndose en el interior del pequeño bosque que poseía la casa. Me acerque un poco más al borde y  seguí con la mirada aquel cuerpo.

La curiosidad me estaba sobrepasando.

Además, es extraño ver a alguien que se adentrará por aquel lugar, era para darle más esteticidad a la casa.

La curiosidad pudo conmigo.

Antes de salir me quite el calzado para no hacer mucho ruido, con cuidado cerré la puerta tras mí y baje las escaleras rápidamente y me encamine con cuidado por el mismo lugar donde había visto la silueta irse. Camine esquivando las ramas, pero me detuve hasta escuchar una especie de llanto. Era muy oscuro y no tenia más que la luz de la luna muy tenue para iluminarme el camino, enfoque mis otros sentidos y guiándome por mi oído camine en dirección al llanto, que ahora se ha convertido en pequeños murmullos.

—Eso me lo podías haber dicho por el teléfono— dice una voz que identifique al momento, el tono en que hablo no era el mismo, siempre se ha mostrado calmada y su tono es neutral, pero esta vez, su tono estaba teñido.

Estando lo suficientemente cerca, pero escondida atrás de una árbol que cubría toda mi anatomía me incline un poco para ver si podía ver la cara del otro cuerpo, pero era inútil. Desde mis escondiste solo pude ver su espalda, y la oscuridad no era mi mejor amiga en estos momentos. Carola alza su mano y le pega tremenda cachetada. Pero… ¡¿ qué diablos?! Fue tan dura y tosca que hasta yo misma me espante. Aquel cuerpo se giro debido al impacto y de aquel abrigo que la cubre entera  pude ver como unos mechones de cabello salían disparados.

—He perdido mucho el tiempo y no quiero perder más.— dice mientras alza su dedo. Moría por salir y saber quién era aquel cuerpo, pero más moría por saber por qué Carola estaba tan fuera de sí. ¡Demonios! Desde hace un tiempo le he puesto el ojo a Carola, pues algo en ella no me daba buena espina. Su silencio, siempre tan prudente y apartada.  Las personas así no me dan confianza, detrás de un silencio se esconde mucho ruido y vaya que ella tiene mucho ruido escondido.



KatheHerrera__

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En el texto hay: traicion, suspenso y romance, misterio y suspenso

Editado: 01.07.2019

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