Zafiro

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Capítulo XV:

Un pasado que regresa al presente: 

Pasado, ¿qué es eso? Tiempo, duración, etapa, lapso de algo que ya ocurrido.

Mi pasado, ¿qué es eso? Tiempo, duración, etapa, lapso que no quiero recordar. Lamentablemente tengo que hacerlo, ya que es lo único que hace que me mantenga despierta en esta realidad.

Camine de vuelta y de muy mala gana me senté en la silla que me había ofrecido antes. Una vez me senté y él hizo los mismo, me miró de lleno a los ojos pero yo no. Necesitaba volver a retomar el control de mi. Ese era un tema que no he hablado con nadie, más que con la soledad de mi habitación. Eleve mi mirada unos centímetros más arriba de su vista tormentosa y la enfoque en aquel paisaje montañoso que se encuentra a su espalda. Sabía que en algún momento íbamos a tener que abordar este tema, pero a no me siento lista y no creo poder estarlo jamás.

Pero eso al parecer a él no le importa.

¿Por qué?

¿Por qué quiere inmiscuirse en eso?

Dolía… duele como desde el principio que desperté.

El dolor era tanto como las pequeñas marcas que tiene mi cuerpo; están ahí y nunca se irán. A pesar de que esta herida es mas interna que externa, duele del mismo modo, quizás… quizás duele más. Las de mi cuerpo cicatrizaron con el pasar de los días. Las de adentro, ellas, aún siguen abiertas y a cualquier contacto ardían, y me hacían retorcer del dolor. Los recuerdos se apoderan de mi mente, logrando ponerme estática en la silla. Podía sentir la pesadez y las ganas de correr de aquel lugar incrementa mas y mas, como los recuerdos en mi cabeza. Aquellos recuerdos que trato de dejar en el fondo de mi cabeza y olvidarlos, pero estos son tormentosos y dolorosos, es imposible.

Son mis recuerdos, aquellos que forma mi pasado, el cual, no quisiera haber tenido.

Pero así es la vida de justa.

Mis pies descalzos y sucios, algunas veces tenían pequeñas cortadas en ellos por caminar descalza por los jardines. Yo, en un rincón de aquella habitación abrazando mis pequeñas piernas para sentirme querida y protegida. La soledad fue mi compañera por nueve años. Las noches frías abrazando a un peluche viejo, regalo de unas de las señoras que cocinaban en aquel lugar. Los días del verano, cuando desde mi habitación observaba como los padres de mis compañeras venían por ellas, y por mi ¿quien vino? Nadie… nunca fue nadie.

Pero eso cambió hasta un día.

Ya no hubo más noches solas.

Ya no me abrazaba a mis piernas.

Ya no sentía aquella soledad

Ya contaba con mi nueva compañera de vida y aventuras, mi mejor amiga… Luz.

Nos ensuciamos juntas, sonriamos y peleábamos. Éramos un ancla, ambas nos brindamos la estabilidad y fuerza que necesitábamos. Compartimos la misma soledad, solo que Luz si conoció a sus padres, en cambio yo… yo no sabía de dónde provenía. Lo único que hicieron fue dejarme en un internado a las afueras de Alemania, con un vuelto repleto de dinero, el cual pagaba mi estadía ahí hasta que cumpliera la mayoría de edad o se acabará.

Una vez pregunte acerca de eso, pero la directora no supo qué decir. Entendí, a través de su silencio y de aquella duda que atravesó su rostro en momento, que no sabía qué responderme. No volví a preguntar más. Preferí refugiarme en el cariño de algunas de las personas de aquel lugar y el que me daba Luz y su abuelo, Diego Baermann.

—Zafiro, ¿me escuchaste?— Adam pasa su fuerte mano enfrente de mi rostro y sin dejar de mirar aquel paisaje, reaccione.

Era tonta su pregunta, él sabe que no, no lo había hecho. En lo más profundo pensé que de esa manera evitaría ese tema, pero al volver a escuchar mi nombre en sus labios, supe que no quiere hacerlo.

—No te escuche y no quiero escucharte.—dije al final.

—Tienes que hacerlo.— hay esta su habitual tono. Pero no, no quiero y no me doblegaré ante él.

— ¿Por qué debería?— aún sigo en aquella posición de rigidez y mirando el paisaje.

Suspira.

—Es algo inevitable, tiene que suceder en cualquier momento y por más que trates de retrasarlo, tu pasado te perseguirá. No puedes huir de el Zafiro.

—Puede que tengas razón, pero mientras más pueda retrasar...

—Sabes que no puedes seguir haciéndolo.

—Puedo y quiero hacerlo— le conteste con dureza.

—Sabes bien qu...

—Sé muy bien las razones por las cuales ustedes se acercaron a mí—¡diablos! Aquella herida me está doliendo— Se que hay más motivos que mi amistad con Luz, pero aun no es el momento de que yo hable sobre eso.— lo mire y creo que él pudo entender al fin lo que estaba tratando de decirle. Al igual yo puede ver en sus ojos que no él no descansará hasta hablar conmigo sobre estos otras razones.

—Tienes que tener cuenta, porque siento que te estás apoderando de más de la vida de Luz Baermann y tú no eres ella… eres Zafiro Lenz.



KatheHerrera__

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En el texto hay: traicion, suspenso y romance, misterio y suspenso

Editado: 01.07.2019

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