Zafiro

Tamaño de fuente: - +

Capítulo XVI

¿Un beso de buenas noches? 

¡¿Por qué?!

¡¿Por qué?!

¡¿Por qué?!

El sol brillante entra con todo su esplendor por el ventanal, iluminado por completo cada rincón de la habitación. Cubierta de pies a cabeza me giro sobre el colchón y le doy la espalda a la luz del sol. Suspiro con pesadez debajo de las cómodas sábanas, no quiero abrir los ojos, quiero seguir durmiendo un poco más, pero sé que en pocos minutos Adam, estará tocando la puerta de la casa para recogerme. De mala gana quito la sabana y voy directo al baño para arreglarme los pelos de loca y la cara de poseída con la cual me levente. Me asee sin ganas, al igual que mi cabello y cuerpo.

¡Diablos! Ahora es que siento los estragos de la pelea de anoche.

Envuelta en la bata de baño busco una maleta y la lleno con todo lo necesario para el viaje. Aún no sé exactamente cuántos días son los que duraremos allá en Brasil, pero espero sean los suficientes para averiguar algún dato importante que arroje pistas nuevas al caso. Y también espero que nos mantenga lo suficientemente ocupados, no quiero tener ni un minuto a solas con él...porque minuto que tiene, minuto que aprovecha.

Dejo la maleta a un lado de la escalera y me camino hacia la parte del jardín donde todos se encuentran desayunando armoniosamente. David me sonríe como siempre que me ve, acto que yo le devuelvo. Deborah hace lo mismo pero con su habitual delicadeza, yo solo alzo la mano en señal de saludo. Donovan por su parte solo me mira con aquel rostro rígido y Carola me sonríe cálidamente como siempre. Por mi mente solo pasaba la corta conversación que tuve con ella aquella noche, y las ganas de saber con quien hablaba aquel día también incrementan. Por eso, a partir de ese momento, solicite a la FPA que siguieran de cerca los movimientos de Carola, pero hasta el momento no han vista nada fuera de lo normal.

—Hola  Ama… Abuela— la salude con un beso en el cachete, acto que ella correspondió igual.—Les quiero informar que me tendré que ausentar unos días...

—El motivo, ¿cuál es? — pregunta Amalia interrumpiéndome.

—Te mereces unas vacaciones prima— dice David moviendo todo su cuerpo.

—En este oficio nunca hay descanso— comentó una voz a mi espalda, la cual reconoce enseguida— Buenos días a todos… Luz.—me saluda y solo le murmure un buenos días entre dientes a Christopher.

—No es un descanso, es un negocio con un posible proveedor— y no metía, solo que este proveedor era de información y no de joyas. —Regresaré en unos días abuela.

—Bueno como dicen por ahí; Cuando soplan vientos de cambio, unos buscan refugios y se ponen a salvo y otros construyen molinos y se hacen ricos....Así que ve a hacer dinero bebe— David toma un postura despreocupada y me sonríe con malicia.

—Eres incorregible— lo regaña Carola.

—No sé, puede ser, tal vez o quizás me corrija, pero no ahora tengo esos planes.— algunos en la mesa rieron y es que es imposible no reírse con las ocurrencias de David.

Él siempre es el más relajado y divertido de la familia, y a eso le saca buen partido, sumando que es muy atractivo no pasa desapercibido ante nadie y es que sus ojos almendrados con aquel  arco color acua y esa poca barba que ahora adorna su rostro le daba un aspecto de adulto responsable, pasa lo mismo cuando se viste de forma elegante. Pero cuando abre aquella boca todos a su alrededor se dan cuenta que  es simplemente un joven de 28 años que vive la vida a su propio ritmo.

—Mas te vale que te corrijas David, adivina porque...

—No puedes hacerme eso Luz, tú eres mi prima favorita.

—Soy tu única prima—vuelco los ojos.

Aquella vez que tuve el accidente, él se encargó de la presidencia de la empresa e hizo un buen trabajo, es por eso que ahora que me voy pretendo dejarlo nuevamente a cargo de la temible silla presidencial.

—¿Así pagas mi amor hacia ti? Eres muy mala—dice entrecerrando sus ojos, señalándome con el dedo y negando despacio. Este hombre es el rey del drama.

—Eres un dramático—dice Deborah, como si ella hubiera podido leer lo que por mi mente pasaba.

Una de las chicas del servicio se acerca y con la cabeza se excusa por interrumpir la conversación.

—Señorita Baermann, un caballero llamado Serguéi Rajmáninov, la espera en el recibidor— me informa. Le agradezco y esta solo asiente para retirarse rápidamente. A esa misma velocidad los ojos de Christopher se clavaron sobre mí, pero los ignore como vengo haciendo desde hace un buen tiempo.



KatheHerrera__

#392 en Thriller
#208 en Misterio
#164 en Suspenso

En el texto hay: traicion, suspenso y romance, misterio y suspenso

Editado: 01.07.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar