Zafiro

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Capítulo XVII

La sombra: 

—No puedes permitir que ella lo descubra.— pronuncia aquella oración de forma demandante. Pero yo tengo otros planes. Así que estás buscando respuesta a esas preguntas que he dejado esparcidas a lo largo de estos mesesBueno, ¿quieres respuestas? Quizás, te de una. Pienso. Sonrío con mi habitual malicia, la cual, delante de ellos, la cubro por una de confianza. —¡¿Me estas escuchando?!— aparto el teléfono y lo miro como si pudiera fulminarla para haberme gritado.

—No vuelvas a gritarme—dije calmadamente pero con ese teñido amenazador.

—Tengo que hacerlo porque a veces siento que no me escuchas y es por eso que las cosas te salen mal.

—¿Estás segura que las cosas me salen mal?—le pregunté. No respondió a ello y colgó la llamada. No tengo tiempo ni las ganas para perderlas con esta mujer. Está tan desesperada, que no ve que la desesperación es parte del fracaso. Conmigo es por partes; despacio. Así se disfruta mucho más.

Dejo el celular encima de la cama y camino hasta el balcón donde el sol cálido de Brasil abraza mi cuerpo pálido con sus grandes rayos amarillentos. Tomo la copa de Brandy que había dejado a la mitad por contestar aquella llamada que solo hizo ponerme de un pésimo mal humor, sencillamente, ella sabe cómo ponerme de mal humor, bueno, la gran mayoría de las cosas me causan mal humor, excepto...matar. Eso sí que me pone de buen humor y me gusta estar así, porque es así que pienso mejor mi próxima jugada, y ellas, mis jugadas, como cualquier otro juego calculador tienen que ser bien ejecutadas y limpias, para que no quede rastro alguno, solo aquella pregunta que se hace el perdedor...¿cómo hizo para ganar?.

Ganar... tengo que ganar.

Es inevitable recordar.

Y es por aquel recuerdo que deseo ganar.

Yo no era así, pero existe momentos, incluso, no tienen que ser muchos, basta con un solo momento en la vida para que cambies tu forma y pases de ser una persona noble a ser una persona perversa, si, una sola persona me convirtió en esto que soy.

Yo obro con mucha maldad y soy consciente de ello, al igual, lo disfruto.

Soy el producto de aquel recuerdo.

Yo era un ser inocente, feliz, con sus altas y bajas, pero feliz.

Yo no me hubiera imaginado que hoy... me convertiría en esto que estoy mirando en el espejo. Le sonrió con amargura a mi reflejo marchito. Yo era tan inocente... tanto, que pensé, por un momento, que podría llegar a refugiarme en aquellos brazos que escasas veces me rodearon.

Pero solo se quedo en eso... en un podría ser.

Que sorpresa, es la primera vez que... ¿cómo se llama eso que siente la gente cuando está viva? Yo lo he escuchado antes, pero no recuerdo... ¿Sentimientos? ¡Ah, sí! Es la primera vez en años que pienso que tengo sentimientos, había jurado que se habían muerto junto con cada uno de mis muertos. Pienso mientras busco un cigarrillo.

No entiendo porque hay personas que no les gusta recordar, a mi me gusta. Me gusta hacerlo por que me produce este sentimiento delicioso de venganza, de muerte, de sangre. —Mmm, delicioso— Y así se atreves a decir que no tengo sentimientos, que no sean igual a los de ellos, no significa que no tengo. Me han descritos de tantas formas; sin sentimientos, demente y un sin fin de cosas más. Pero ellos deben recordar que soy un ser humano, si tengo sentimientos por algo me estoy vengando, ¿qué? ¿Ahora la gente se venga porque si? Ellos, ¡Ellos son los dementes por decir algo así! Yo, no. Yo soy una persona excéntrica.

Ellos son los verdaderos locos en esta historia.

Llevo otra vez aquel cigarrillo casi gastado hasta mi boca y fumo la última colada, exhalo aquel humo de mi sistema, cierro los ojos y me dejo llevar aquella sensación de alivio mientras el humo se escapa por mi boca. Dejo caer el cigarrillo al piso y con pie lo aplasto. Sonrió nuevamente, porque así como aplaste a este cigarrillo contra el piso, así estoy aplastado uno a uno de ellos y no voy a descansar hasta quedarme con lo que me pertenece, pero sobre todo, no voy a descansar hasta que completar mi venganza. Porque sencillamente soy ese alguien que ellos no pueden ver completamente...¿Qué será? ¿Qué es? Que mientras más grande, menos me ven.

Sharon entra y desde una distancia prudente asienta con la cabeza, y esa es la señal de que aquel asunto está listo.

Con mi habitual desgarbo tomo mi gabán negro y lo colocó encima de mi cuerpo pálido. Es hora de arreglar de raíz este asunto y como soy buena persona dejare una respuesta, sencilla pero cargada. Aún no es el momento de que se descubriera la verdad, ese momento lo decido yo.



KatheHerrera__

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En el texto hay: traicion, suspenso y romance, misterio y suspenso

Editado: 01.07.2019

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