Zafiro

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Capítulo XIX

¿Quién es ese alguien? 

—¿Segura qué es por aquí ?— Adam pregunta nuevamente, y yo en respuesta solo vuelco los ojos y no contesto porque esta es la tercera vez que lo pregunta.

Seguimos caminando entre los matorrales, esquivando insectos a nuestro paso y quitándonos el sudor de nuestras frentes. Esto parece el más desgraciado de los desiertos, ardiente y sofocante, ni un alma en pena se deja ver por estos rumbos. Saco mi celular y el mapa indica que nos estamos acercando al molino. Al llegar Vale Do Paraíba y meternos en algunas esquinas, llegamos hasta donde está metido aquel molino, pero para asegurarnos de no ser vistos o sorprendidos, decidimos dejar el vehículo escondido y comenzar andar a pie, con aquel sol ardiente sobre nosotros.

—Ya casi, sigamos caminando— le digo tomando la delantera.

Quito de mi vista unas cuentas romas y sonrió al ver aquel viejo molino, solo nos divide escasos centímetros. Es cruzar el río y ya podre saber que sorpresa tiene aquella adivinanza. Caminamos hasta el puente y lo cruzamos con suma cautela, no vaya hacer que tengamos invitados y estos nos tenga una sorpresa. Ambos sacamos nuestra armas y corrimos en dirección opuesta, yo cubría el área izquierda y Adam el área derecha del viejo molino, con la cabeza me hizo señas para arriba, alcé mi rostro y vi una pequeña ventana. Con cautela subo mi cuerpo y miró en su interior, y no hay nada fuera de lo normal, me alzo un poco más y en la lejanía veo un cuerpo atado a una silla y parece inerte.

—¡Maldición!— maldije por lo bajo.

Miré a Adam y le hice señas para que entraremos. Corrí y me ubique de espalda a él para así protegernos mutuamente en caso de que hayan más personas que quieran atacarnos. De una patada derribó la puerta y con las pistolas apuntamos a todos los lugares del maloliente, sucio y viejo lugar. No duramos mucho para darnos cuenta que no había nadie más, salvo nosotros tres.

—Que olor tan desagradable— exclame.

Era tan desagradable, olor a carne podría.

—Es olor a muerto, acostúmbrate a ello— dijo como si nada.

Me encamino hasta donde está el cuerpo con la cabeza colgando hacia abajo. Apreté la pistola en mi mano y rogué por dentro de que no fuera demasiado tarde. Su cuerpo está completamente lleno de su sangre, ubique mi mano en su cuello y tiene el pulso muy débil. No podíamos perderlo, era la única pista clara que teníamos en la mano. Rápidamente deje mi pistola a un lado, me quite mi chamarra negra y junto a ella el poloche blanco, lo rompí en tres pedazos y apreté las heridas de la piernas y con mi mano apreté la herida del estómago, tan solo un poco porque aún tenía clavado el cuchillo.

—¡Adam, llama a una ambulancia!— aun con el celular en el oído, sigue moviéndose por aquel lugar con destreza, tratando de ver si podía encontrar algo.

Desde mi posición, en cuclillas, levante mi brazo disponible y eche la cabeza de Thiago hacia atrás, respiraba con dificultad y su rostro esta empapado de aquella mezcla de sudor y sangre. La sangre de sus piernas ya no corren tanto como antes, deje de presionar la herida del estómago, me alce y camine para desatarlo de aquellas cuerdas que cortaban sus manos y pies. Me ubique enfrente de él una vez desate sus manos, volví a ponerme en cuclillas y comencé a desatar sus pies mientras lo miraba, sus ojos están cerrados y sus labios ligeramente abiertos con un hilo de sangre colgando de él.

Respiro muy fuertemente y susurro algo que no alcance a escuchar.

—¿Qué?

—Do...do...ble ani...mal— susurro con voz áspera y pastosa el hombre, pero un poco más audible que la primera vez.

Le iba a volver a preguntar, pero se había vuelto a desmayar.

Los minutos transcurrían y la ambulancia no llegaba, y eso no hace más que desesperarme, este hombre tiene que sobrevivir. Como puedo lo acomodo en el piso para que esté en una mejor posición y de vez en cuando por mis dedos sobre su cuello, para asegurarme que su pulso siga latente. Era débil, pero sigue ahí y eso era lo único que hacía que soltara el aire. Desde aquí, puedo ver que sufrió tortura atado a aquella silla, al parecer si divirtieron con él propinándole unos cuantos golpes en el rostro. Los demás son heridas por la navaja, los de las piernas no son tan profundas, a cierto punto parecen superficiales, pero la del estómago es profunda y por la forma en que tiene la camisa, parece que la revolvieron en su interior.

Mientras sostengo mi manos sobre su estómago, miro todo a mí alrededor, inspeccionando aquel lugar, como si aquella sombra aparte de esto hubiera deja algo más para mí. Se, por la forma en cómo se está dando todo esto, ella tiene todo fríamente calculado y sabe cómo moverse la muy condenando.

Escucho ruido a la afueras, para luego ver como unos cuantos hombres entran a gran velocidad hacia donde estoy yo. Aquellos hombres rápidamente le practicaron los primeros auxilio, lo subieron a una camilla y le pusieron un oxígeno. Desde mi esquina vi como Adam habla con al parecer es el encargado de los paramédicos, este le indico algo mientras que Adam solo asentía. Una pequeña corriente pasó por el lugar y me abrace, dándome cuenta de que estaba solamente en sujetador. Cuando miro al frente Adam viene hacia mí con mi chaqueta entre sus manos.



KatheHerrera__

Editado: 21.04.2019

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