Zafiro

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Capítulo XXI

—¿Sabes? A veces pienso que él te preparó todo este tiempo para esto—dice quitándome de la mano el papel— Para luchar contra aquella sombra. Siempre sabes cómo resolver las adivinanzas, leerlas entre líneas e ir hasta donde ellas sin temor alguno.

—Yo también lo he pensado.

—Esto no es casualidad.

—Claro que no lo es.— reafirmo lo que ya me había dicho.

—Me lo explicas—dice subiendo el papel garabateado—porque ya se leer a las personas y sus actitudes, pero, esta nueva táctica de leer entre líneas nunca se me ha dado bien—clavo mis ojos castaño en los suyos azules y con un movimiento de cabeza le digo para que se acerque un poco más y así explicarle que quiere decir aquellas letras enredadas ante sus ojos.

Le quito el papel garabateado, lo pongo encima de la mesa y con el mismo lapicero de antes comenzar a enseñarles la letras, indicando que quiere decir cada una de ellas ordenadas de la forma en que la hice. En un principio, al duda aterriza en su rostro, pero, a medida que pongo cada letra en su lugar, aquellas líneas de dudas en su frente se fueron disipando poco a poco.

Ahora, lo que expresa es sorpresa por la magnitud del mensaje que hay detrás de aquella adivinanza tan compleja.

—Estoy segura Adam de que eso es lo que quiere decir, mañana tenemos que irnos de aquí y averiguar todo lo mas ante posible. —este me mira y asiente en respuesta.

—¿Qué será lo que este tiene esto, que ella lo busca con desespero?—pregunta más para él que para mí.

—¿Las pruebas que quizás hemos estado buscando? Porque si no es así, ¿qué otra cosa puede ser? A ella no le conviene que su secreto sea desvelado por el momento, quiero gozar de nuestra desesperación un poco más, para después atacar desde las penumbras de sus oscuridad, así...así como lo ha venido haciendo.

—Eso es más que obvio Zafiro, pero... pero hay algo más, algo no me cuadra del todo.

—¿Qué no te cuadra?— pregunte levantándome del sofá y siguiéndole hasta el ventanal, donde este, clavo sus ojos en la profundidad de la noche.

—Hay una pieza que no cuadra en este rompecabezas, falta algo más y no es precisamente lo que tiene que decirnos o darnos el doble animal.—dice, pero yo no logro comprender del todo sus palabras.

—Adam... no logro entenderte.

—Ni yo mismo logro hacerlo en estos momentos—dice algo aturdido.

Por su postura, puedo notar que está muy confundido ante la situación, y, que son muchas la preguntas y dudas que pasan por su mente en estos momentos.

—Iremos por partes, no puedes obtener todas las respuesta de golpe—le digo mientras llevo una  de mis palmas a su espalda desnuda.

En ese momento se gira y sus labios se abre tan solo un poco para decirme algo, pero el sonido de mi celular lo interrumpe. Lo dejo en la misma posición y voy en busca de mi celular, antes de deslizar la pantalla, veo como el nombre de Andrea se refleja en la pantalla de forma latente, deslizó el dedo y no alcanzo a decir bien un; —Hola—. Cuando ella habla apresuradamente.

—Revisa tu correo, te he mandado un análisis detallado de lo que he averiguado aquí sobre esos correos y su procedencia— dice en voz baja y rápida.— La verdad, es que fue algo difícil poder ubicar de dónde vienen y quién los manda, porque el programa para bloquear su ubicación es muy efectivo y con unos algoritmos que creo que ni el propio Albert Einstein hubiera podido desbloquear. Pero algo sí te diré, casualidad no es y tienes que tener cuidado. Yo aun no termino de averiguar con respecto al sujeto...

—¿Puedes ir hasta donde él?—le preguntó.

—Creo que puedo hacerlo, el problema es que el tipo es como un maldito pájaro; cambia de dirección cada 10 minutos. Tratar de localizarlo en un punto fijo es muy complicado, pero haré todo lo posible.

—Perfecto. Y una última cosa que quiero pedirte que me investigues es, ¿qué es el doble animal? Y todo lo relacionado a ello, Andrea—le digo mientras miro el papel con la dirección.

—¿Algo más?— susurra.

—¿Porqué me hablas tan bajo?.

—¡Ah! Es que me escapé un momento de la mirada inquietante de Schmidt , ese hombre es un tirano.— dice en el mismo tono pero con un poco de rabia teñido, para luego suspirar.— ¡Ah! Algo que quiero decirte, que casi se me escapa, y creo que esto va a llamar mucho tu atención, es que muchas de las veces en que este hombre ha cambiado su dirección hay una que se ha repetido en varias ocasiones.



KatheHerrera__

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En el texto hay: traicion, suspenso y romance, misterio y suspenso

Editado: 01.07.2019

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