Zafiro

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Capítulo XXIV

Piel con piel 

( Adam) 

¿Qué es esto que siento instalarse en mi pecho?

¿Qué es? Puede ser que sea...

Siento como se aloja, como se propaga, como quema y arde a la vez.

Es como estar en medio de un incendio; incrementa con el paso de los segundos, derribando y quemando todo a su paso. Tan solo deja la huella de que paso por ahí, deja la sensación de ardor y las cenizas.

Miro sus ojos oscuros y un brillo corre por ellos, en respuesta, mi cuerpo arde aún más.

Tan solo míralos y ellos me da la respuesta tan deseada, es ella...ella es la responsable de esta sensación en mi cuerpo. Ella es la chispa que detono el incendio que hoy ocurre en mi interior.

Dejo que mis dedos bailan al ritmo de la melodía sobre la piel de su espalda desnuda, siento como bajo mi tacto ella reacciona sin poder evitarlo ya, y eso me encanta aun mas. La acerco más y corto la distancia latente entre nosotros, nuestras narices rozan y nuestros labios llenos de ganas y decesos están a tan solo escasos milímetros de encontrarse nuevamente en una camino ya conocido. Muero porque se vuelven a encontrar. Esta vez será muy diferente a las demás veces que nuestros labios tuvieron la oportunidad de conocerse y explorarse mutuamente.

Ella aprieta un poco más su mano entre la mía, separa su rostro y lo recuesta sobre mi pecho mientras dejamos bailar nuestros cuerpos al son de la melodía en vivo. Aquella combinación de sonidos y letras, se desenvuelve por toda la habitación impregnándonos con su dulce sabor combinatorio. Zafiro no me mira y quiero que la haga, su mirada oscura me ha atrapado desde el primer día en que vi su fotografía, no puedo evitar que una sonrisa se forma en mis labios ante el recuerdo.

No lo negare, la odie por la sensación que me hizo sentir aquella vez. Aún más la desprecie cuando la escuche hablar por primeras vez, con aquella prepotencia y alentaría que tanto la caracteriza, tratando de demostrar a todos que no tiene miedo cuando en realidad si lo tiene y no sabe como ocultarlo. La aborrecí aún más cuando la tuve enfrente, cara a cara, por primera vez,  y fue tan descarada en seducirme. Pero la destete aun mas, cuando mis labios probaron aquellas líneas carnosas que ella tiene por boca, desde ese día, ellas, sus dos labios jugosos, se convirtieron en una adicción para mí. No soy hombre detener cosas adictivas en la vida, ellas son peligrosas para la cordura y la razón, pero es que... es que ella esa adicción, una peligrosa adicción que espero que hoy tenga su fin.

Siento como sus labios se expande sobre mi pecho, formándose en una sonrisa. No dice nada, yo no diga nada, permanecimos en el silencio de nuestras mentes mientras nos movemos. Después de unos segundos ella sube el rostro mirándome con aquellos ojos chispeantes, me sonríe sinceramente y yo me acerco besando la comisura de su labio, y ella sonríe aún más, creo que la vergüenza tiñe su cara.

Es como si hoy solamente fuéramos ella y yo, ya no mas jefe y subordinada, no, solo una mujer y hombre deseos de acabar con algo que está torturando nuestros cuerpos.

Su mirada es diferente a las otras veces que he tenido el deleite de ver sus ojos almendrados, esta vez, su observar es decidido, pasivo, pero con un toque de intranquilidad disfrazada de una calma que se que no siente. Siempre le he dicho que maneje sus emociones, ellas te pueden destruir en minutos. Tanto los ojos como el cuerpo son traición total, no es fácil hacer que ellos acate tu voluntad.

— Te saliste con la tuya Adam Astor. —su agarre en mi mano si hizo fuerte.

—¿Por qué lo dices? —nos desplazamos a lo largo de la melodía; con calma, sosiego y placidez.

—Porque…— al ver esa dureza en sus ojos desmoronarse ante mí, como de arena escurriéndose entre los dedos, no pude evitar volver a sonreír descaradamente. —¿Por qué sonríes? —sus cejas se junta en su rostro y el signo de interrogación se hace más notorio. No respondí.

Deje de cubrir su espalda , aquella que mis dedos habían comenzado a explorar y conocer, y con la mano que un sostiene la suya la invito a dar una y otra vuelta finalizando la última con su espalda pegada a mi pecho. Su cuello está libre, me llama a gritos y no puedo evitar recorrer su largo con mi nariz para luego subir con mis labios abiertos y depositar un diminuto besos en su lóbulo.

No lo dude.

No lo espero.

Y es que verla así, tan relajada por primera vez en mis brazos…

Cerré mis ojos y me dejo llevar por la sensación que, por primer vez, en mucho tiempo, mi cuerpo poco conocía. No me siento incomodo, tampoco mal. Al contrario, me encanta y quiero distraerlo lo más que pueda.

Abro mis ojos y desde mi altura puedo ver como los de ella están plácidamente cerrados, como sus largas pestañas adornan sus mejillas y como la paz se despliega por su rostro trigueño.

Quiero pasar el tiempo, hasta el final

Quiero caer, una vez más en ti

Como lo hicimos cuando nos hemos encontrado

Quiero caer, una vez más en ti.  

—Es la primera vez que te veo y te siento así— susurro en su odio y sus ojos se abren de golpe.



KatheHerrera__

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En el texto hay: traicion, suspenso y romance, misterio y suspenso

Editado: 01.07.2019

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