Zafiro

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Capítulo XV

Suéltame o no respondo: 

Los rayos de un brilloso sol se cuela por la ventanas de la habitación pegando en mi rostros, aprietos los párpados y me remuevo un poco sin terminar de abrir los ojos por completo, le doy la espalda a la escasa luz y con mi mano busco un cuerpo, tanteo con mi dedos pero no siento nada más que un lado vacío y frió. Abro con pereza los ojos, para, efectivamente, encontrarme solo en la habitación desordenada. —Y yo que pensé que era yo el que saldría huyendo de la escena.— pienso, mientras me acomodo en el borde de la cama y miro la hora en mi celular.

—¿Esto es lo que siente las mujeres cuando el hombre no despierta a su lado? —le pregunto al silencia de la habitación que solo me responder con más silencio. —Me siento vilmente utilizado.

Quito la sabana que rodea la desnude mi cuerpo, mi pies pisan por fin el frío suelo y una corriente recorre mi cuerpo completamente desnudo, así, voy directo al baño, donde tomo una ducha y cepillo mis dientes.

No bien termino de cubrir mi torso con un polo negro cuando el sonido en mi celular me alerta de la llegada de un nuevo mensaje, deslizando el polo por complemento sobre mi abdomen camino directo hasta la mesa de noche y tomo el celular entre mis dedos, deslizo la pantalla y me encuentro con un mensaje de texto de la guía del museo, Simone. No bien abro el mensaje y una risa brota de mis labios al recordar el rostro de la castaña cuando me acerque con claras intenciones sobre Simane, ella creía que no podía lograrlo y cuando lo hice se enfureció, no lo dijo, pero su cuerpo emanaba rabia. En el texto me adjuntaba una dirección para que nos juntarnos a almorzar el día de hoy, y así terminar de coordinar lo que había quedado pendientes.

Me acomodo en unos de los sillones que están al frente de la cama y comienzo a cubrir mis pies mientras mi mente viaja en los recuerdos de estos días. En verdad este viaje ha sido todo una condenada montaña rusa; nuevos descubrimientos, nuevas sensaciones y emociones, la realidad golpeo fuertemente mi rostro y sobre todo el de Zafiro, ella, sobre todo, está saliendo más afectado por los nuevos hallazgos descubiertos a través de aquel hombre que encontramos casi muerto.

Dejo escapara un suspiro, ya mi sonrisa se a desvanecido y la oscuridad a dado su famoso paso sobre mi rostro.

Tomo la correa para sujetar mi pantalón y salgo cerrando la puerta a mi espalda, camino y me paro frente a otras personas que esperan el asesor, espero unos cuantos segundos mientras rodeo la correa por mi cintura. El cubículo se sienta malditamente estrecho con estas personas ansiosas por un analgésico para el dolor de cabeza, al parecer, y por palabras de ellos, la fiesta se extendió a largas hora de la madrugada y fue una gran fiesta, justo en este momentos las puertas se abre y yo salgo directo hacia el comedor exterior del hotel.

Desde lejos veo una cabellera castaña atada en una cola alta con la cabeza perdido en su computadora, a medida que camino hacia ella, su entrecejo se arruga cada vez más y su mirada se torno un tanto rabiosa, sus labios se mueve ágilmente y alzando a escuchar una maldición acompañada de un puño que cae de manera brusca sobre la mesa blanca, haciendo que el vaso de jugo se derrame un poco.

—¡¿Me estás hablando en serio?! Él no tiene derecho alguno hacer tal cosa, yo soy la dueña y él no puede tomar ese tipo de decisiones sin mi autorización primero. ¿Quién diablos se cree ese hombre? —vuelve y golpea la mesa haciendo que más jugo se derrame.

—Tienes que regresar Luz —suplica una voz masculina. —Es hombre se cree el dueño.

—¡Pero no lo es!

—Eso lo sabemos, pero a Aleric no le queda eso muy claro.

— ¡Demonios! —susurra por lo bajo a la vez que su mano masajea su entrecejo.

—Si puedes regresar hoy mismo mucho mejor.—recomienda la voz masculina.

Por primera vez sus ojos me miran y me trasmiten la pregunta que no se atreve a decir en voz alta, yo solo asiento con la cabeza en respuesta.

—Bien —dice finalmente en un suspiro —Tomaré el primer vuelo disponible a Alemania.

Hablan por unos escasos minutos mas y luego finalizan la video llamada. El cansancio se refleja en su rostro y no precisamente por lo que paso entre ambos en la noche, más bien es un cansancio furioso, está claramente harta, y no es para menos. Aleric es un hombre que pone que todos los que están a su alrededor estén de esa manera; hartos y cansado de su presencia desquiciante.

— Tienes que tener mucha cuenta con ese hombre, es como un camaleón; nunca sabes de qué color cambiará para atacarte. No importa en qué posición estés, por delante, por detrás, te atacara de cualquier forma posible. —le adviento antes de llevar la taza de café a mis labios.



KatheHerrera__

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En el texto hay: traicion, suspenso y romance, misterio y suspenso

Editado: 01.07.2019

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