Zafiro

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Capítulo XXVII

Visita amistosa: 

Siento una ligera punzada recorrer todo el centro de mi espalda, llegando a la parta baja y propagándose como gas por todo el lugar, provocando de ese modo que me enderece rápidamente en la silla. Resoplo y acomodo ambos codos sobre los papeles esparcidos en mi escritorio, con mis manos froto mi rostro y aparto el cabello que se hizo hacia adelante por el movimiento. Respiro profundamente, tanto que siento que consumí la cuota adecuada de aire, lo exhalo por la boca y abro mis ojos al compas de que lo expulso: lentamente.

Al frente tan solo tenga una puerta translúcida y lo que tiene que ser una pared, al lado de la puerta,  también es traslúcida. Veo la gente pasar pero ellos no a mí, todos tiene sus propias preocupaciones como para detenerse y mirar, ¿cómo lo sé? En este lugar nunca existe la palabra tranquilidad o descanso, siempre hay motivos para maternos al filo de la situación. Dejo de ver los zapatos y zapatilla yendo y viniendo, y me concentro en los papeles que tengo debajo de mis ojos, quiero fulminarlos.

El cansancio de estos días está haciendo su efecto, últimamente, después de que llegue de Brasil no he tenido las mejores noches de sueño. Entre aquella sombra que esparce su oscuridad cuando le da su gana, Alerick tratando de conseguir el mando de la empresa Baermann, mi miedo persistente sobre mi hijo, recuerdos que llegan a mi mente con bola perdida y los malos ratos que me hace pasar Adam, he tenido dos semanas de mierda.

Estoy tan agotada, mis párpados me lo hacen saber, pesan como la condena a la que estoy sometida desde hace meses que ingrese a esta familia. Pero ahora no puedo decaer, ahora más que nunca estoy tan cerca del final y necesito un poco más de fuerza, solo un poco más y todo acabará por fin.

Tacho con amarillo los nombres descartados, pero con posible conexión, y, con rojo los candidatos que sin son posible. Muerdo mi labio inferior, queda un nombre sin tachar y no sé qué color ponerle, me tiene en un gran dilema.

¿Puede o no puede ser capaz?

A estas alturas no sé nada y dudo de todo.

—Serías tú capaz...

Tomo el marcador rojo y en la pizarra que tengo en la pared escribo su nombre en la parte superior, vuelvo a mi asiento y trato de ordenar todo en mi cabeza hecha una tormenta. Dejo los marcadores de lado y cierro mi cuaderno, froto los laterales de mi cabeza y decido que es momento de que yo tenga una larga conversación con esa persona, ella sin duda alguna puede despejar alguna de mis dudas, como también incentivarme a tener más, pero es el reto que debo perseguir.

Pero antes...antes tengo que hablar con él.

¡Demonios!

¡Maldita sea!

Tan solo pensarlo hace que la tormenta que tengo por mente pase a terremoto, a uno fuerte y capaz de quebrar todo a su paso.

No hace falta que recuerde su nombre o recuerde con exactitud su rostro y lo que hay debajo de aquellos trajes implacables, no hace falta, tan solo saber que estoy en el mismo lugar que él mi piel reacciona de una forma que me asusta, es...es...como si extrañara algo y no me agrada la sensación, pero tampoco puedo ser hipocrática y decir eso, porque en cierta manera...me agrada sentir eso.  

—Vamos, vamos, vamos —me repito una y otra vez mientras ordeno un poco mi escritorio — Tengo que olvidarlo, olvidarlo, olvidarlo como le dije aquella noche. —me digo a mi misma mientras cierro la puerta de mi oficina.

Camino por los largos pasillos insípidos de la agencia, —esto necesita una gota de color por lo menos— No puede evitar pensar mientras mis ojos solo ven blanco, blanco y más blanco, y uno que otros cuadros que lo adornan, pero no es mucha la diferencia.

Si, un cambio de color le vendría bien.

Introduzco mi código de agente y mi huella, las puertas hacen ese sonido de aprobación y la halo para continuar mi camino. A la medida que avanzo al fondo del pasillo aprieto entre mis dedos el cuaderno y el libro que recientemente descubrí entre las pertenencia de Diego, la verdad es que eso fue un gran golpe de suerte, y como es poca la que recibo en este vida decidí callármelo hasta ver todo su contenido y descifrarlo también. Y vaya que he descubierto cosas, quizás...sean la raíz.

Siento como se me escurre de la mano, tanto el cuaderno como el libro, me sudan y es a causa de la reacción que pueda tener, aunque, cuando hable con él y le diga todo lo que sé y he logrado reunir se va a poner como una bestia energúmena, Adam es el jefe y es difícil ocultarle cosas a él, ese hombre es como un halcón; nada pasa desapercibo ante su mirada sigilosa. Yo misma estoy sorprendida de haber actuado tan igual y normal enfrente de él.

¿Cómo le explicaría todo esto, sin que piense que soy una traidora?

Hay cierta tensión entre nosotros, pero sabemos manejarla, pero todo tiene un punto y creo que este es su punto...



KatheHerrera__

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En el texto hay: traicion, suspenso y romance, misterio y suspenso

Editado: 01.07.2019

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