Zafiro

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Capítulo XXX

Advertencias en forma de flor.

Se ahorca hombre en el cuartel policial de Unter den Linden.

Un hombre se suicidó este miércoles en una celda del cuartel policial de Unter den Linden, tras ser detenido la noche del lunes, por encontrarse implicado en la desaparición y muerte del informático Royer M. BungePauls‎ él cual laboraba en una de las empresas más prestigiadas y conocida de la ciudad de Berlín: Baermann Edelstein.

El cadáver de Luther Kähler Holbein, de aproximadamente 35 años de edad, fue encontrado colgando con un t-shirt no perteneciente al recluso. Su cuerpo fue levantado por el médico legista Herman Penz , en compañía del procurador fiscal y el coronel Ritter Herasme , comandante del cuartel policial de esa zona.

Un informe preliminar del oficial de la policía de Unter den Linden da cuenta que fue informado del caso por el comandante de puesto y que ha procedido investigar a fondo las reales razones del hecho.

Se informó que el arresto se produjo luego de que, el hoy occiso, fuera a un bar y después de tomar unos tragos este comenzara a hablar acerca de la azaña que había cometido, él junto a unos amigos, con el cuerpo de Royer Bunge.

Hasta el momento se desconoce los nombres de esos amigos.

 

No sé cuántas veces he leído aquella noticia en lo que fue de la noche y en lo que va de la mañana, bueno, en realidad si lo se... muchas veces. Más de la necesarias. Quito la sabanas blancas que me cubre de la cintura para abajo y dejo que mis pies desnudos toque el frío suelo. Ayer, hubiera apostado mi vida a que yo tendría un día tranquilo, bueno, dentro de lo que cabe. Pero como siempre que pienso en apostar o apuesto a algo, pierdo, como siempre lo he venido haciendo. De mis labios, sin que lo pueda evitar, sale un resoplido con una sonrisa pequeña, aquella amargada y cansada sonrisa.

Al caminar hacia el baño ni me inmuto a mirarme en un espejo, ¿para qué? Estoy cansada y agotada, yo ya me puedo hacer una idea de cómo me veo. Me desnudo y entro a la ducha, la verdad no duro mucho tiempo, ni el agua puede hacer su magia, la realidad es que solo hay una forma en que yo pueda descansar y espero...siento que ese día llegará pronto.

Salgo de la casa con solo un café en el estómago y con una sensación de estar siendo observada, giro en dirección hacia donde siento que me miran y aun lado, intentando ocultarse, veo el corto y voluminoso cabello opaco rojizo desde el ventanal que está en su habitación. ¿Y porqué no serlo también? Con descaro e hipocresía que tanto ella me ha demostrado, elevo mi mano y mi mejor sonrisa, la saludo animadamente y ella corresponde de la misma manera.

Cerrando la puerta de mi coche y rodeando mi torso con el cinturón de seguridad, no puede evitar pensar en ese dicho que siempre me decía Diego y que no lograba entender, hasta ahora: Un enemigo hábil ataca donde más seguro crees estar.

Y vaya que tenía razón.

Un enemigo, de la talla de esta mujer, es muy similar a un buen maestro, de esos que amas por enseñarte de una forma diferente. ¿Porque pienso así? Al estar con una maestra, como Carola Muller, he aprendido la importancia de la paciencia, el control y la tolerancia, del todo y la nada, pero sobretodo, de que hay que ganar, ya que la derrota...no es una opción.

Acomodo mi chamarra vino tinto sobre mi camisa blanca, nuevamente he optado por vestirme a mi manera, al estilo Zafiro Lenz. Mientras camino, siento las miradas de todos sobre mí, pero no les doy una verdadera importancia. Deslizo mi tarjeta por el identificador y luego mi huella, las puertas se abren y voy directo hacia mi oficina, donde el olor a lirio fresco inunda el sentido de mi olfato. Miro con extrañes el florero delicado con los lirios blanco puro, me acerco hasta mi escritorio y busco por los lados alguna tarjeta para identificar quien las mando pero no encuentro nada, ni siquiera el nombre de la floristería.

—Amber, ¿sabes quien puso esas flores en mi oficina? —le pregunto a la recepcionista de mi piso, ella eleva su mirada interrogante hacia mí y sus dos olivas brillantes me hacen saber que no sabe de lo que le hablo. —Esto... en mi oficina tengo un florero de lirios blancos...¿alguien los mandó o lo pusieron por poner?.

—No tengo conocimiento sobre ningún arreglo floral agente Baermann.

—Perfecto. —asiento y antes de reiterarme le pido que llame a Andrea.

—¿Algo más agente? —pregunta con una sonrisa de labios cerrado, niego y vuelvo a mi oficina.

Desde mi asiento miro los lirios con sospecha, no lo puedo evitar, más si se que representan unas flores tan blancas como lo son los lirios. Humedezco mis labios y me digo mentalmente una y otra vez que tengo que dejar pensar tanto y que esto solo es una casualidad. Dejo de mirar los lirios y veo a través de las ventanas traslúcida la silueta de Andrea caminar hacia mi oficina, no bien entra y me saluda animadamente, como siempre.



KatheHerrera__

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En el texto hay: traicion, suspenso y romance, misterio y suspenso

Editado: 01.07.2019

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