Zafiro

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Capítulo XXXVII

Otra vez entre sus brazos. 

En el tiempo que espero a que Adam busque su coche, no pude dejar de pensar en todo lo acontecido en los últimos días. Y, sumándole lo descubierto desde él aquel accidente tengo como un resultado que mi mente este dividida: agradecida de saber ciertas verdades y al mismo tiempo molesta como confusa por conocerlas. Cada una de ellas me aturden y hacen que mi cerebro tenga una guerra, una batalla que no creo tenga un buen final. Cada día todo se complica y al mismo tiempo se soluciona. Todo es tan raro y poco entendible, lo único claro en todo esto es que aquella sombra con rostro de mujer, sabe como jugar bien sus cartas y sabe lo que quiere, y hará todo lo posible por ir tras ello.

Pero, ¿qué es en realidad lo que quiere? No creo que acabar conmigo sea lo único.

Diego Baermann, había tenido una vida muy controversial y el nombre de Don Juan, le queda corto.

Aquellos asesinatos sin resolver aún aturden mi cabeza y para comenzar a tender de lleno, tengo que volver al inicio de su vida. Comenzar a comprender cosas de él, y sólo volviendo a su raíz, podré obtener ciertas respuestas.

Con Amalia no lo he intentado de todo y puedo que ella disipe ciertas dudas en mi, ya que la información que obtuve de Thiago no me ha ayudado del todo, al igual que la sombra, esta repletas de adivinanza y acertijos muy extraños. Algunas de las anotaciones que había hecho aquella noche aún siguen frescas en mi mente, así como la vez que fui a lote baldío, escuchar aquella voz y… —aquel anillo— lo he visto antes en otra mano y no quiero comenzar a culpar sin indagar antes.

¿Casualidad? No, no creo ellas.

Otra cosa que tengo que agregar a mi lista:

Volver al inicio.

De vez en cuando siento la tormentosa mirada de Adam puesta sobre mí y cada vez que lo hace yo giro el rostro en su dirección buscando no una, sino varias respuestas. Se, por su mirar, que él busca una o varias respuestas, pero no pretendo contestar a ningunas de ellas, a menos que él ceda y respondas las mías. Al no ver esa intención, solo le sostengo la mirada hasta que él decide volver la suya en la carretera.

Guiándonos de la indicaciones del GPS recorrimos varias calles que hacen relación a la distancia, pero el resultado es negativo. Reposo mi espalda del carro y miro hacia el cielo, en mi mente reproduzco nuevamente la adivinanza y trato de encajar la pieza que falta...— ¿Donde entierran a los sobrevivientes? —pienso esa pregunta mirando el cielo despejado de la ciudad apenas silenciada. Le hago señas a Adam para irnos a la próxima parada mientras trato de interpretar aquello. Fuimos a parar a la calle Tauentzienstraße, ambos, desde el interior del coche miramos con desconfianza y extrañes la calle, ya que en esta calle no hay nada parecido a un cementerio para enterrar a alguien, todo lo contrario, es una avenida muy concurrida repleta de tiendas y centros.

No tiene sentido.

¿Por qué esta calle?

Es estúpido.

A menos que…

Antes, ¿donde están?

Salgo del coche y sin darle explicación alguna a Adam, que al ver mi reacción, grita mi nombre pero no le hago caso a su llamado. Corro y corro unas tres cortas esquinas hasta dar con aquel edificio sagrado, agitada miro el lugar, dando vueltas alrededor de mi, buscando algo que quizás no esté aquí y solo sea otra pérdida de tiempo. Agitado y un confundido Adam, llega a mi lado y clava sus ojos azules en mi, con ellos me pide una explicación mientras trata de recuperar el aliento por la corrida.

Una sensación de sentirme observada se apodera de mi nuca, sin voltearme de lleno, solo girando el ojo, me percato de si hay alguien más pero no hay nadie cerca a nosotros pero si vigilandonos, lo siento, porque es la sensación a la cual estoy acostumbrada, a pesar, de que esta vez, la siento menos fuerte y arrebatadora que otras ocasiones. Además, la oscuridad y penumbras de la noche es perfecta para esta persona, se puede meter con ella y envolverse en sus alas desconocidas para protegerse y no ser vista como ha venido haciendo desde hace mucho tiempo.

No sé cómo, pero sé que está cerca, observando desde algún rincón e incluso puedo escuchar su risa.

Un escandaloso sonido se comienza a propagar por todo el lugar, haciendo de nosotros un momento incómodo e inquietante, todo por ruido y sensación que se comenzó a diluir en ese instante. Las manecillas de aquel reloj antiguo, se juntaron ambas, indicando que ya son las 12:00 a.m. Pero la realidad es que ya hace una hora u hora y media, ya había pasado esa hora. Aquella desgraciada melodía es tan aguda y penetrante, que tanto Adam como yo, llevamos ambas manos hasta nuestros oídos para amortiguar un poco el sonido que produce aquel reloj de la Memorial Faiser Ailhelm Paise, un minuto permanecimos así y cuando la manecilla grande giró un poco, unas gotas comenzaron a descender de ella, al principio pensé que era agua, pero al topar mi frente y sentir cierto espesor y olor, supe que era sangre.



KatheHerrera__

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En el texto hay: traicion, suspenso y romance, misterio y suspenso

Editado: 01.07.2019

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